Capítulo 16
Exigen otro signo. (Mc 8:11-21) 1aLos fariseos y los saduceos se acercaron a Jesús y le pidieron, para ponerlo a prueba, que les mostrara un signo del cielo. 2Él les respondió: [2-3]* 4«¡Gente malvada y adúltera!* Ustedes exigen un signo, pero se les dará sólo el signo de Jonás». Entonces Jesús los dejó y se marchó.
La levadura de los fariseos y saduceos. (Mc 8:14-21) 5Los discípulos fueron a la otra orilla y se olvidaron de llevar panes. 6Jesús, entonces, les advirtió: «Cuídense y estén atentos a la levadura* de los fariseos y saduceos». 7Ellos comentaban entre sí: «Nos dice esto porque no trajimos panes». 8Jesús se dio cuenta y les dijo: «¡Hombres de poca fe! ¿Por qué comentan entre ustedes que digo esto porque no tienen panes? 9b¿Todavía no entienden ni recuerdan lo de los cinco panes para cinco mil?, ¿cuántos canastos recogieron? 10¿Tampoco lo de los siete panes para cuatro mil?, ¿cuántos cestos juntaron? 11¿Cómo aún no entienden que no me refería a los panes? ¡Estén atentos a la levadura de los fariseos y saduceos!».
12cEntonces comprendieron que no se trataba de cuidarse de la levadura de los panes, sino de la enseñanza de los fariseos y de los saduceos.
La confesión de Pedro acerca de Jesús. (Mc 8:27-29; Lc 9:18-21) 13Cuando Jesús llegó a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?». 14dEllos contestaron: «Unos dicen que es Juan el Bautista*, otros que es Elías y otros que Jeremías o uno de los profetas». 15Entonces Jesús les preguntó: «Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?». 16eSimón Pedro respondió: «¡Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo!». 17fJesús le dijo: «Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás, porque ningún hombre mortal te reveló esto, sino mi Padre que está en los cielos. 18gY yo te digo que tú eres Pedro y sobre esta piedra* construiré mi Iglesia y las puertas de Hades* no la vencerán. 19hTe daré las llaves del Reino* de los cielos; lo que ates en la tierra será atado en los cielos, y lo que desates en la tierra será desatado en los cielos». 20iEntonces, Jesús ordenó a los discípulos que no dijeran a nadie que él era el Mesías.
Primer anuncio de la Pasión y Resurrección. (Mc 8:31-33; Lc 9:22) 21jA partir de entonces, Jesús comenzó a manifestar a sus discípulos que debía ir a Jerusalén y padecer mucho por parte de los ancianos, los sumos sacerdotes y los maestros de la Ley, que lo matarían y resucitaría al tercer día. 22Pedro llevó aparte a Jesús y empezó a reprenderlo: «¡Lejos de ti esto*, Señor! ¡De ningún modo te sucederá eso!». 23kJesús se volvió y dijo a Pedro: «¡Apártate de mí, Satanás! Eres una piedra de escándalo para mí, porque no piensas como Dios, sino como los hombres».
Condiciones del discipulado. (Mc 8:34—9:1; Lc 9:23-27) 24lLuego Jesús dijo a sus discípulos: «Si alguno quiere venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo*, que cargue su cruz y me siga. 25mPorque el que quiera salvar su vida la perderá, pero el que pierda su vida por mí, la encontrará. 26¿De qué le servirá a uno ganar el mundo entero si pierde su vida? ¿O qué precio podrá pagar por su vida? 27nPuesto que el Hijo del Hombre está por venir en la gloria de su Padre*, con sus ángeles, entonces retribuirá a cada uno según su proceder. 28Les aseguro que algunos de los que están aquí no morirán sin antes haber visto venir al Hijo del Hombre en su Reino».
* [16:2-3] Algunos manuscritos, aunque no los principales, dicen; “Cuando llega la tarde dicen: ‘va a hacer buen tiempo, porque el cielo está rojizo’, y cuando es de madrugada: ‘Hoy habrá tormenta, porque el cielo está rojo oscuro’. ¿Cómo es que saben interpretar la apariencia del cielo y no pueden discernir los signos de los tiempos?”
* [16:18] tú eres Pedro y sobre esta piedra: el juego de palabras entre “Pedro” (griego Petros) y “roca” (griego petra) posiblemente refleje el arameo original de la declaración de Jesús: “Tú eres Roca (Kephas) y sobre esta roca (kepha) edificaré mi Iglesia”. Esta conexión se indica en Jn 1:42. Para el uso de la forma del nombre de Pedro en arameo, cfr. 1 Cor 1:12; 3:22; 9:5; 15:5; Gál 1:18; 2:9, 11, 14.
* [16:18] puertas de Hades no la vencerán: Hades, la morada de los muertos, se imaginaba como una ciudad amurallada. La promesa podría significar que Hades caerá ante el ataque de la Iglesia y la proclamación del Evangelio o, alternativamente, que las puertas de Hades no podrán encerrar a la Iglesia; i.e. la Iglesia no será vencida por el poder de la muerte.
* [16:19] llaves del Reino de los cielos: ver Is 22:15-22, donde Eliaquín, que sucede a Sobná como director del palacio recibe “la llave de la casa de David”, representando la autoridad para “abrir” y “cerrar”.
b. 16:9: 1 Sm 21:4; Mc 4:13-14.
j. 16:21: Os 6:2; Lc 2:33-35; Hch 10:40-41.
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