Lucas

In English

Capítulo 9

Misión de los Doce. (Mt 10:1, 5, 7-11, 14; Mc 6:7-12) 1aJesús convocó a los Doce, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios y para curar enfermedades, 2y los envió a anunciar el Reino de Dios y a sanar a los enfermos. 3Les dijo: «No lleven nada para el camino, ni bastón, ni provisiones, ni pan, ni dinero, ni tengan dos túnicas. 4bCuando entren en una casa, quédense allí hasta que se vayan de ese lugar. 5Y donde no los reciban, dejen la ciudad y sacúdanse hasta el polvo que se les haya pegado a los pies, en advertencia contra ellos». 6Los discípulos salieron y fueron por los pueblos, anunciando la buena noticia por todas partes y curando a los enfermos.


La opinión de Herodes sobre Jesús. (Mt 14:1-2; Mc 6:14-16) 7cCuando el tetrarca Herodes* se enteró de todo lo que sucedía, quedó muy confundido, porque algunos decían que Juan Bautista había resucitado de entre los muertos, 8otros que se había aparecido Elías, y otros afirmaban que había resucitado alguno de los antiguos profetas. 9Herodes decía: «A Juan lo decapité yo. Entonces, ¿quién es éste del que oigo decir todo esto?». Y trataba de ver a Jesús.


Regresan los Doce y Jesús da de comer a cinco mil. (Mt 14:13-21; Mc 6:30-44; Jn 6:1-14) 10dCuando los apóstoles regresaron*, le contaron a Jesús lo que habían hecho. Entonces los reunió y se fue solo con ellos en dirección a una ciudad llamada Betsaida. 11La muchedumbre lo supo y lo siguió. Jesús los recibió, les habló del Reino de Dios y sanó a los que tenían necesidad de ser curados.

12Cuando ya se hacía tarde, se acercaron los Doce y le dijeron: «¡Despide a la gente para que vayan a descansar y a buscar comida en las aldeas y caseríos cercanos, porque aquí estamos en un lugar solitario!». 13Pero Jesús les dijo: «¡Denles de comer ustedes!». Ellos replicaron: «No tenemos más que cinco panes y dos pescados, a no ser que vayamos nosotros mismos a comprar alimentos para toda esta gente». 14Eran como unos cinco mil hombres. Jesús, entonces, les dijo a sus discípulos: «¡Que se sienten en grupos de unas cincuenta personas!». 15Ellos obedecieron y los hicieron sentar a todos. 16Jesús tomó los cinco panes y los dos peces, levantó la vista al cielo y pronunció sobre ellos la bendición, partió los panes y los fue dando* a los discípulos para que los repartieran a la gente. 17Comieron hasta quedar todos saciados, y se recogieron doce canastos con los trozos que sobraron.


La confesión de Pedro sobre Jesús. (Mt 16:13-20; Mc 8:27-30) 18En una ocasión Jesús estaba orando a solas, mientras los discípulos estaban con él. Entonces les preguntó: «¿Quién dice la gente que soy yo?». 19eEllos le respondieron: «Unos dicen que eres Juan Bautista, otros que eres Elías, y otros, que alguno de los antiguos profetas que ha resucitado». 20fJesús volvió a preguntarles: «Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?». Pedro tomó la palabra y dijo: «¡El Mesías de Dios!»*. 21gPero Jesús les ordenó severamente* que no dijeran esto a nadie.


Primer anuncio de la Pasión y Resurrección. (Mt 16:13-20; Mc 8:27-30) 22hEntonces les dijo: «El Hijo del hombre debe padecer mucho, ser rechazado por los ancianos, por los sumos sacerdotes y los maestros de la Ley, ser condenado a muerte, pero Dios lo resucitará al tercer día».


Condiciones del discipulado. (Mt 16:24-28; Mc 8:34—9:1) 23iDespués Jesús dijo a todos: «Si alguno quiere venir detrás de mí, niéguese a sí mismo*, que cargue su cruz cada día y me siga. 24Porque el que quiera salvar su vida, la perderá, pero el que pierda su vida por mí, la salvará. 25¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se perjudica a sí mismo? 26jSi alguno se avergüenza de mí y de mis enseñanzas, el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga en la gloria de su Padre y de los santos ángeles. 27Les aseguro que algunos de los que están aquí no sufrirán la muerte hasta que vean el Reino de Dios».


La Transfiguración de Jesús. (Mt 17:1-9; Mc 9:2-10) 28klUnos ocho días después de que Jesús enseñó esto, tomó aparte a Pedro, Santiago y Juan, y subió a una montaña* para orar. 29mMientras estaba orando, cambió la apariencia de su rostro y su ropa se volvió blanca y resplandeciente. 30nEn esto, dos hombres se pusieron a conversar con él: eran Moisés y Elías* 31que, resplandecientes de gloria, hablaban con Jesús sobre su éxodo* de este mundo que se iba a cumplir en Jerusalén. 32oPedro y sus compañeros tenían mucho sueño, pero permanecieron despiertos y vieron la gloria de Jesús y la de los dos hombres que estaban con él. 33Cuando éstos ya se alejaban, Pedro le dijo a Jesús: «¡Maestro, qué bien estamos aquí! ¡Hagamos tres tiendas*: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías!». Pero no sabía lo que decía. 34pMientras decía esto, una nube los cubrió y al entrar en la nube tuvieron mucho temor. 35qY desde la nube salió una voz que dijo: ¡Este es mi Hijo, el elegido! ¡Escúchenlo! 36rCuando se oyó la voz, Jesús se encontraba solo. Los discípulos guardaron silencio, y durante ese tiempo no dijeron a nadie lo que habían visto.


Curación de un joven endemoniado. (Mt 17:14-18; Mc 9:14-27) 37Al día siguiente, cuando bajaron de la montaña, una gran multitud salió al encuentro de Jesús. 38Un hombre que estaba entre la gente le gritó con fuerza: «¡Maestro, te suplico que me ayudes con mi hijo, porque es el único que tengo! 39Un espíritu se apoderó de él y de repente lo hace gritar y lo retuerce, haciendo que eche espuma por la boca y, después de maltratarlo, con dificultad lo deja tranquilo. 40He suplicado a tus discípulos que lo expulsen, pero no han podido». 41sJesús le respondió: «¡Gente incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con ustedes y tendré que soportarlos? ¡Tráeme a tu hijo!». 42Cuando el niño se acercaba, el demonio lo arrojó al suelo y lo sacudió con violencia. Pero Jesús dio órdenes al espíritu impuro y el niño quedó sano. Entonces se lo entregó a su padre. 43Todos quedaron maravillados por la grandeza de Dios.


Segundo anuncio de la Pasión y Resurrección. (Mt 17:22-23; Mc 9:30-32; Jn 8:28) Como todos estaban sorprendidos por las cosas que Jesús hacía, les dijo a sus discípulos: 44«Escuchen bien esto que les digo: el Hijo del hombre será entregado en manos de los hombres». 45tSin embargo, no entendían lo que Jesús les decía, ya que era para ellos como algo envuelto en el misterio, por lo que no podían comprenderlo, y les daba miedo preguntarle sobre esto.


El más grande en el Reino. (Mt 18:1-5; Mc 9:33-37) 46Se produjo una discusión entre los discípulos sobre cuál de ellos era el más importante. 47Pero Jesús, que conocía lo que estaban pensando, tomó a un niño, lo puso a su lado 48uy les dijo: «El que recibe a este niño en mi nombre, me recibe a mí, y el que me recibe a mí recibe al que me envió. El más pequeño de ustedes, ese es el más importante».


Un exorcista desconocido. (Mc 9:38-40) 49vJuan tomó la palabra y le dijo: «Maestro, vimos a una persona que expulsaba demonios en tu nombre y se lo prohibimos, porque no es discípulo tuyo, así como lo somos nosotros». 50wJesús le respondió: «No se lo prohíban, porque quien no es adversario de ustedes, está a favor de ustedes».

V. EL CAMINO A JERUSALÉN: EL RELATO DEL CAMINO EN LUCAS

Salida hacia Jerusalén. 51xCuando se acercaba el día en que sería llevado al cielo*, Jesús se encaminó con decisión a Jerusalén 52y envió mensajeros para que se adelantaran* y le prepararan alojamiento en un pueblo de samaritanos*.


Falta de hospitalidad samaritana. (Mt 19:1: Mc 10:1) 53Pero allí no quisieron recibirlo*, porque se encaminaba a Jerusalén. 54yCuando sus discípulos Santiago y Juan vieron esto, dijeron: «¿Quieres que mandemos que caiga fuego del cielo y los destruya?». 55Pero Jesús se volvió hacia ellos y los reprendió. 56Y se fueron a otro pueblo.


Los que quieran seguir a Jesús. (Mt 8:19-22) 57Mientras iban por el camino, alguien le dijo: «Te seguiré adondequiera que vayas». 58Jesús le respondió: «Los zorros tienen madrigueras y los pájaros del cielo tienen nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde recostar la cabeza».

59A otro le dijo: «¡Sígueme!». Éste le respondió: «Señor, permíteme ir antes a sepultar a mi padre».* 60zEntonces Jesús le dijo: «¡Deja que los muertos sepulten a sus muertos! ¡Tú debes ir a anunciar el Reino de Dios!».

61aOtro le dijo: «Te seguiré, Señor, pero permíteme que vaya antes a despedirme de los de mi casa». 62bY Jesús le dijo: «Los que ponen la mano en el arado y miran hacia atrás no sirven para el Reino de Dios».

* [9:7] el tetrarca Herodes: ver nota en 3:1.

* [9:10-17] Ver nota en Mt 14:13-21.

* [9:16] tomó… pronunció la bendición… partió… los fue dando: estas acciones corresponden a las acciones de Jesús sobre el pan en la Última Cena (22:19).

* [9:20] Mesías de Dios: ver nota en 2:11.

* [9:21] les ordenó severamente: o los recriminó e instruyó.

* [9:23] niéguese a sí mismo: ver nota en Mt 16:24.

* [9:28] una montaña: ver nota en Mt 17:1.

* [9:30] Moisés y Elías: ver nota en Mt 17:3.

* [9:31] su éxodo: la muerte salvadora de Jesús y su resurrección, prefigurada en el éxodo de los israelitas desde Egipto.

* [9:33] tres tiendas: las tiendas recuerdan la fiesta otoñal de Tiendas (o tabernáculos) cuando los judíos vivían en refugios temporales para conmemorar los cuarenta años en el desierto (Lv 23:39-42).

* [9:51] día en que sería llevado al cielo: referencia a su inminente muerte, resurrección y ascensión al cielo.

* [9:52] que se adelantaran: literalmente, “fueran por delante de su cara”.

* [9:52] samaritanos: los habitantes del territorio entre Galilea y Judea, al oeste del río Jordán.

* [9:53] Pero allí no quisieron recibirlo: por razones étnicas y religiosas, había un amargo antagonismo entre samaritanos y judíos (ver Jn 4:9 y nota en Jn 4:20).

* [9:59] sepultar a mi padre: el entierro de los padres era una obligación sagrada para los judíos (cfr. Gn 50:5; Tob 4:3-4); la respuesta de este hombre no implica necesariamente que su padre hubiera muerto ya.

c. 9:7-8: Eclo 48:4, 10; Mal 3:23-24; Mt 16:14.

m. 9:29: Éx 34:29-35.

n. 9:30: Mal 3:23-24.

p. 9:34: Éx 40:34-38; 1 Re 8:10-11.

q. 9:35: Gn 22:1-2; Dt 18:15; Sal 2:7; Is 42:1.

s. 9:41: Dt 32:5; Hch 2:40.

y. 9:54: 2 Re 1:9-16.

a. 9:61: 1 Re 19:19-21.

Copyright 2019-2026 USCCB, please review our Privacy Policy