Capítulo 5
III. DESÓRDENES MORALES
Un caso de incesto. 1Por todas partes se oye hablar de que hay un caso de lujuria entre ustedes, y de tal gravedad que ni siquiera sucede entre los gentiles: ¡uno de ustedes convive con la esposa de su padre!* 2¿Tan engreídos están? ¡Deberían lamentarlo y expulsar de en medio de ustedes a quien cometió tal acto! 3aYo, por mi parte, como si estuviera presente, porque sí lo estoy en espíritu aunque no corporalmente, ya he condenado a quien cometió tal acto. 4Por eso, reunido con ustedes en espíritu y en el nombre y poder de nuestro Señor Jesús, 5pido que ese individuo sea entregado a Satanás, para que, destruida su condición pecadora, su espíritu pueda salvarse en el día del Señor.
6b¡Su orgullo no los lleva a nada bueno! ¿O acaso no saben que «un poco de levadura fermenta toda la masa»? 7Despójense de la vieja levadura*, para que sean una masa nueva, pues ustedes son como Panes sin levadura ya que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado. 8Por tanto, celebremos la fiesta, no con la vieja levadura ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con los panes ázimos de sinceridad y de verdad.
9En una carta anterior* les escribí que no se relacionen con lujuriosos, 10cpero no me refería a todos los lujuriosos de este mundo como tampoco a todos los avaros, ladrones o idólatras, pues en tal caso tendrían que abandonar este mundo. 11dMás bien les escribí que no se relacionen con ninguno que, diciéndose hermano, sea lujurioso, avaro, idólatra, insolente, borracho o ladrón. Con gente así, ¡ni sentarse a la mesa! 12e¿Acaso me corresponde a mí juzgar a los de fuera de la comunidad? ¿No les corresponde a ustedes juzgar a los que son de la comunidad? 13A los de fuera, Dios los juzgará. ¡Así que expulsen al malvado de entre ustedes!
* [5:1] esposa de su padre: referido a una madrastra como distinta de la madre biológica (cfr. Lv 18:7, 8). La ley judía y la ley romana prohibían las relaciones sexuales con la propia madrastra.
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