Mateo

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VII. LAS PARÁBOLAS DEL REINO

Capítulo 13

Parábola del sembrador. (Mc 4:1-9; Lc 8:4-8) 1En aquel día, Jesús salió de la casa y se sentó a orillas del mar. 2aSe reunió tal cantidad de gente que tuvo que subir a una barca y sentarse en ella, mientras toda la gente permanecía en la orilla. 3bJesús les enseñaba muchas cosas en parábolas.*

Les decía: «El sembrador salió a sembrar. 4Cuando sembraba, unas semillas cayeron junto al camino, vinieron los pájaros y se las comieron. 5cOtras cayeron sobre un terreno pedregoso, donde no había mucha tierra, y como ésta no tenía profundidad brotaron enseguida, 6pero apenas salió el sol, las quemó y al no tener raíz, se secaron. 7dOtras cayeron entre las espinas, pero éstas crecieron y las ahogaron. 8eOtras cayeron en tierra fértil y fueron dando fruto, una cien, otra sesenta, otra treinta. 9Quien tenga oídos para oír, que oiga».


El propósito de las parábolas. (Mc 4:10-12; Lc 8:9-10) 10Los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: «¿Por qué les hablas en parábolas?». 11Él les respondió: «Porque a ustedes Dios les ha dado a conocer los misterios del Reino de los cielos*, pero a ellos no. 12fAl que ya tiene, él le dará en abundancia, pero al que no tiene, él también le quitará aún lo poco que tiene. 13Por eso les hablo en parábolas, porque aunque miran, no ven, y aunque oyen, no escuchan ni comprenden. 14gAsí se cumple en ellos la profecía de Isaías:

Ustedes oyen, pero no comprenden, y por más que miran no ven,

15hpues se endureció el corazón de este pueblo,

sus oídos escucharon con dificultad y sus ojos se cerraron,

no sea que vean bien con los ojos, oigan bien con los oídos,

entiendan con el corazón, se arrepientan y yo los sane».

16«En cambio, bienaventurados los ojos de ustedes porque ven, y sus oídos porque oyen. 17iPues les aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que ustedes ven, pero no lo vieron, y oír lo que ustedes oyen, pero no lo oyeron».


Explicación de la parábola del sembrador. (Mc 4:13-20; Lc 8:11-15) 18«¡Entiendan la parábola del sembrador! 19jCuando uno oye la palabra del Reino y no la entiende, el Maligno viene y arrebata lo que ha sido sembrado en su corazón. Éste es el que fue sembrado junto al camino. 20kLo sembrado en terreno pedregoso representa al que escucha la palabra y enseguida la recibe con alegría, 21pero esto dura poco, porque no tiene raíz en sí mismo y cuando llega algún sufrimiento o persecución por causa de la palabra, de inmediato sucumbe. 22lLo sembrado entre las espinas es el que escucha la palabra, pero la preocupación del mundo y la seducción de la riqueza ahogan la palabra y la dejan sin fruto. 23mEn cambio, lo sembrado en tierra fértil representa al que escucha la palabra y la comprende, da fruto y produce ya sea cien, sesenta, o treinta».


Parábola del trigo y la cizaña. 24nJesús les propuso otra parábola: «El Reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo. 25Pero mientras los trabajadores dormían, vino su enemigo y sembró cizaña* entre el trigo, y luego se fue. 26Cuando brotó la planta y produjo fruto, también apareció la cizaña. 27Se acercaron los servidores del dueño y le dijeron: “Señor, ¿acaso no sembraste buena semilla en tu campo?, ¿cómo es que tiene cizaña?”. 28Él les respondió: “¡Algún enemigo hizo esto!”. Entonces los servidores le preguntaron: “¿Quieres que vayamos a arrancarla?”. 29“¡No!, les respondió, no sea que al recoger la cizaña, arranquen también el trigo. 30oDejen que ambos crezcan juntos hasta la cosecha* y, cuando llegue el tiempo, ordenaré a los segadores: “Arranquen primero la cizaña y átenla en manojos para quemarla, y luego reúnan el trigo en mi granero”».


Parábola del grano de mostaza. 31Jesús les propuso otra parábola: «El Reino de los cielos se parece a un grano de mostaza que un hombre tomó y sembró en su campo. 32pA pesar de ser la más pequeña de todas las semillas, cuando crece llega a ser la mayor de todas las hortalizas, hasta convertirse en un árbol, de modo que hasta los pájaros* del cielo vienen y anidan en sus ramas».


Parábola de la levadura. 33qLes dijo también otra parábola: «El Reino de los cielos se parece a la levadura* que tomó una mujer y la mezcló con una gran cantidad de harina, hasta que fermentó toda la masa».


El uso de las parábolas. (Mc 4:33-34) 34Todas estas cosas habló Jesús en parábolas a las multitudes y sin parábolas no les hablaba, 35rpara que se cumpliera lo que dijo Dios por medio del profeta:

Abriré mi boca por medio de parábolas

y daré a conocer las cosas escondidas desde la creación del mundo.


Explicación de la parábola del trigo y la cizaña. 36Cuando despidió a la multitud, Jesús fue a la casa. Entonces sus discípulos se le acercaron y le dijeron: «Explícanos con claridad la parábola de la cizaña en el campo». 37Él les respondió: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre; 38sel campo es el mundo; la buena semilla son los partidarios del Reino, mientras que la cizaña son los partidarios del Maligno; 39tel enemigo que la siembra es el Diablo; la cosecha es el fin del mundo; los segadores son los ángeles. 40Así como se recoge la cizaña y se arroja al fuego, de igual modo ocurrirá al fin del mundo. 41uEl Hijo del Hombre enviará a sus ángeles para arrancar de su Reino todo lo que lleva al pecado* y a quienes hacen el mal 42vy los arrojará al horno de fuego, donde habrá llanto y desesperación. 43wEntonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. Quien tenga oídos para oír, que oiga».


Más parábolas. 44x«El Reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo. Cuando un hombre lo encuentra, lo esconde de nuevo y, lleno de alegría, va, vende todo cuanto tiene y compra aquel campo».

45«El Reino de los cielos se parece también a un comerciante que busca perlas finas. 46yAl encontrar una perla preciosa, vende todo cuanto tiene y la compra».

47«El Reino de los cielos se parece también a una red que se echa en el mar y recoge toda clase de peces. 48zUna vez que ésta se llena, los pescadores la sacan a la orilla y, sentados, colocan los peces buenos en canastos y, en cambio, arrojan fuera los malos. 49aAsí ocurrirá en el fin del mundo: vendrán los ángeles, separarán a los malos de entre los justos 50by los arrojarán al horno de fuego, donde habrá llanto y desesperación».


Tesoros nuevos y antiguos. 51c«¿Comprendieron todo esto?». Le respondieron: «Sí». 52dEntonces, Jesús les dijo: «Por eso, todo maestro de la Ley que se ha convertido en discípulo del Reino de los cielos se parece al dueño de una casa que saca de su tesoro cosas nuevas y antiguas».

VIII. SE DA A CONOCER EL REINO

Rechazo en Nazaret. (Mc 6:1-6a; Lc 4:16-30) 53Cuando Jesús terminó estas parábolas, partió de allí. 54eAl llegar a su pueblo, se puso a enseñar en la sinagoga de tal manera que la gente se asombraba y comentaba: «¿De dónde le vienen esa sabiduría y esos milagros? 55¿No es éste el hijo del artesano? ¿No se llama su madre María y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? 56¿No viven entre nosotros sus hermanas?». 57fY se escandalizaban de él. Pero Jesús les respondió: «Un profeta sólo es menospreciado en su pueblo y en su familia». 58Y no hizo allí muchos milagros por la falta de fe de aquella gente.

* [13:3] parábolas (griego parabole): esta palabra se usa en la Septuaginta para traducir la palabra hebrea mashal, que cubre una amplia variedad de formas literarias como axiomas, proverbios, similitudes y alegorías.

* [13:11] conocer los misterios del Reino de los cielos: i.e. reconocimiento de que el Reino se ha hecho presente en el ministerio de Jesús.

* [13:25] cizaña: maleza venenosa que, en su primera fase de crecimiento, se parece al trigo.

* [13:30] cosecha: metáfora bíblica común que simboliza el juicio final de Dios (cfr. Jr 51:33, Jl 4:13: Os 6:11).

* [13:32] En el Antiguo Testamento, un gran árbol a menudo representa un imperio (cfr. Dn 4:7-9, 17-19; Ez 17:23; 31:6). Aquí los pájaros representan a los gentiles que encontrarán un hogar en la iglesia.

* [13:33] levadura: Excepto en esta parábola y en 16:12, normalmente habla de levadura como símbolo de los efectos duraderos de la hipocresía, el pecado o una enseñanza contraria a la de Jesús (cfr. 16:6, 11-12; Mc 8:15; Lc 12:1; 1 Cor 5:6-8; Gál 5:9); mezcló, literalmente, “escondió”.

* [13:41] lo que lleva al pecado (griego skandalon): lo que hace tropezar, o lo que escandaliza. Ver nota en 5:29-30.

c. 13:5: Eclo 40:15-16.

d. 13:7: Job 31:40.

f. 13:12: Prov 11:24.

h. 13:15: Is 6:9-10.

j. 13:19: Dt 30:14; Jn 6:63.

l. 13:22: Jr 4:3-4.

p. 13:32: Sal 104:12; Ez 17:23; Dn 4:9-18.

r. 13:35: Sal 78:2; 1 Cor 2:7.

t. 13:39: Jl 4:13.

u. 13:41-42: Sof 1:3.

v. 13:42: Dn 3:6; Ap 21:8.

w. 13:43: Dn 12:3.

x. 13:44: Prov 2:4; Eclo 20:30-31.

z. 13:48: Ez 47:10; Hab 1:14-15.

a. 13:49: Sal 1:5.

b. 13:50: Dn 3:6.

d. 13:52: Lv 26:10.

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