Capítulo 12
La levadura de los fariseos. (Mt 16:6; 10:26-27; Mc 8:15; 4:22) 1aSe habían reunido millares de personas hasta el punto de atropellarse unos a otros. Entonces comenzó a decir a sus discípulos: «¡Cuídense de la levadura de los fariseos que es su hipocresía! 2bNo hay nada oculto que no vaya a ser revelado ni nada escondido que no llegue a saberse. 3Todo lo que digan en la oscuridad se oirá a plena luz, y todo lo que digan en secreto, en las habitaciones interiores, se proclamará desde lo alto de las casas».
Valentía ante la persecución. (Mt 10:28-33; Mc 8:38) 4c«Por eso a ustedes, amigos míos, les digo: no teman a los que matan el cuerpo y no pueden matar el alma. 5dLes indicaré a quién deben temer: teman al que después de matarlos tiene autoridad para arrojarlos a la Gehena.*
¡Sí, yo les digo, a ése deben temer! 6¿Acaso no se venden cinco pájaros por dos monedas de poco valor?* Sin embargo, Dios no se olvida de ninguno de ellos. 7A ustedes Dios les tiene contados todos los cabellos de la cabeza. ¡No tengan miedo: ustedes valen mucho más que los pájaros!».
8e«Les aseguro que todo aquel que se declare a mi favor delante de los hombres, el Hijo del hombre se declarará a favor de él en presencia de los ángeles de Dios. 9Pero aquél que delante de los hombres niegue conocerme, no será reconocido en presencia de los ángeles de Dios».
Dichos sobre el Espíritu Santo. (Mt 12:31-32; 10:19-20; Mc 3:28-29; 13:11) 10f«Dios perdonará a todo el que diga algo contra el Hijo del hombre, pero no perdonará al que blasfeme contra el Espíritu Santo*».
11g«Cuando los lleven a las sinagogas y a la presencia de los gobernantes y autoridades, no se preocupen de cómo se van a defender o qué van a decir, 12porque en ese momento el Espíritu Santo les enseñará lo que deban decir».
Condena de la codicia. 13hUno de la multitud le pidió a Jesús: «Maestro, dile a mi hermano que comparta la herencia conmigo». 14Jesús le respondió: «Amigo, ¿quién me nombró juez o árbitro entre ustedes?».
15Entonces le dijo a la gente: «¡Estén atentos! Cuídense de toda codicia, porque la vida de una persona, por más bienes que tenga, no depende de lo que posee».
Parábola del rico insensato. 16iDespués agregó esta parábola: «Había un hombre rico cuyo campo produjo una gran cosecha. 17Entonces reflexionó: “¿Qué haré? Porque ya no tengo dónde acumular mi cosecha”. 18jY dijo: “Haré esto: Derribaré mis graneros y construiré otros más grandes, para guardar allí todo el trigo y los demás bienes. 19kDespués me diré: Alma mía, ya tienes bienes acumulados para muchos años. ¡Ahora descansa, come, bebe y disfruta!”. 20Pero Dios le dijo: “¡Insensato! Esta misma noche tendrás que entregar tu vida. ¿Para quién será todo lo que acumulaste?”. 21Así sucede con el que junta tesoros para sí mismo, pero no es rico respecto a Dios».
Dependencia de Dios. (Mt 6:25-33; 6:19-21) 22Después Jesús dijo a sus discípulos: «Por eso les digo, no estén preocupados por la vida, pensando qué van a comer, ni por el cuerpo, pensando con qué se van a vestir. 23Porque la vida es más importante que el alimento y el cuerpo más importante que la ropa. 24lObserven cómo los cuervos no siembran ni cosechan ni tienen depósito ni granero. Sin embargo, Dios los alimenta. ¡Ustedes valen mucho más que los pájaros! 25¿Quién de ustedes, por más que se preocupe, puede agregar un codo a su estatura*? 26Por tanto, si no son capaces de lo más pequeño, ¿para qué preocuparse por las demás cosas? 27mObserven cómo crecen las flores. Ellas no se cansan ni tejen, pero les digo que ni Salomón en todo su esplendor se vistió como una de ellas. 28Pero si Dios viste así a la hierba que hoy está en el campo y que mañana se arroja al fuego, ¡cuánto más a ustedes, gente de poca fe! 29Por eso, no busquen afligidos qué comer y qué beber, 30nporque los que se esfuerzan por todas estas cosas son los paganos de este mundo, pero su Padre sabe que las necesitan. 31oBusquen más bien el Reino de Dios y él les añadirá lo demás. 32Ustedes, mi pequeño rebaño, no teman, porque su Padre ha querido darles el Reino».
33p«Vendan todo lo que tienen y hagan obras de misericordia. Guarden sus bienes en bolsas que no se echan a perder. Tengan un tesoro inagotable en el cielo, donde el ladrón no entra ni lo arruina la polilla. 34Allí donde esté su tesoro, allí estará también su corazón».
Servidores fieles y vigilantes. (Mt 24:43-51) 35«Permanezcan dispuestos a servir* y con las lámparas encendidas, 36qcomo los hombres que esperan que su señor vuelva de un banquete de bodas, para abrirle la puerta apenas llegue y llame. 37r¡Dichosos aquellos servidores que su señor encuentre vigilando cuando vuelva! Les aseguro que de inmediato se dispondrá a servirlos, los hará sentar a la mesa y él mismo los atenderá. 38Dichosos estos servidores si su señor vuelve en la segunda o tercera vela* y los encuentra así. 39sEntiendan bien: si el dueño de casa supiera a qué hora va a llegar el ladrón, no dejaría que entrara a su casa. 40Ustedes estén preparados, porque a la hora que menos lo piensen vendrá el Hijo del hombre».
41Pedro le preguntó: «Señor, ¿dices esta parábola refiriéndote a nosotros o a todos?». 42El Señor le respondió: «¿Cuál es el administrador fiel y prudente a quien su señor puso al frente de todos los que están a su servicio para darles alimento en el momento oportuno? 43¡Dichoso este sirviente si su señor lo encuentra cumpliendo esta tarea cuando regrese! 44Les aseguro que le encomendará todos sus bienes. 45Pero si ese servidor piensa: “Mi señor tarda en regresar”, y empieza a golpear a los demás sirvientes, a comer, a beber y a embriagarse, 46llegará el señor de ese servidor el día que menos lo espera y a la hora que menos piensa, lo separará de su cargo y le hará correr la misma suerte que a los infieles.* 47tAquel servidor que, conociendo la voluntad de su señor, no tuvo las cosas preparadas ni las hizo de acuerdo con lo que su señor quería, tendrá un castigo muy severo. 48En cambio, el que sin saber lo que quería su señor se hizo culpable de castigo, recibirá un castigo menor. Al que se le dio mucho, se le pedirá mucho. Y al que se le confió mucho, se le pedirá mucho más aún».
Jesús como causa de división. (Mt 10:34-36) 49u«Yo he venido a encender fuego sobre la tierra ¡Y cómo deseo que ya esté ardiendo! 50vDebo pasar por un bautismo doloroso*. ¡Y qué angustia siento hasta que todo esté cumplido! 51¿Creen que he venido a poner paz en la tierra? ¡No! Les aseguro que he venido a poner división. 52Desde ahora, los cinco miembros de una familia estarán enfrentados: tres contra dos y dos contra tres. 53wEl padre contra su hijo y el hijo contra su padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra su nuera y la nuera contra su suegra».
Los signos de los tiempos. (Mt 16:2-3) 54xJesús le decía a la gente: «Cuando ven aparecer una nube por el oeste, enseguida dicen que va a llover, y así sucede. 55Cuando sopla viento del sur dicen que va a hacer calor, y así sucede. 56¡Hipócritas! Si saben interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no saben interpretar lo que está sucediendo en este momento?».
Acuerdo con el adversario. (Mt 5:25-26) 57y«¿Por qué no juzgan ustedes mismos lo que es justo? 58Trata de ponerte de acuerdo con tu adversario mientras vas a presentarte ante la autoridad, no sea que te entregue al juez, el juez te ponga en manos del carcelero, y éste te encierre en la cárcel. 59Te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo».
* [12:6] monedas de poco valor (griego assaria): cada una con un valor de una décima parte de un jornal.
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