XI. NUEVA CREACIÓN
Capítulo 21
Nuevo cielo y nueva tierra. 1a*Entonces vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían desaparecido y el mar ya no existía más. 2bY vi la Ciudad santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo y venía de Dios, preparada como novia embellecida para su esposo. 3cY oí una potente voz desde el trono que decía: «¡Ésta es la morada de Dios entre los hombres! Él habitará entre ellos, ellos serán su pueblo y Dios mismo estará con ellos*. 4dÉl secará toda lágrima de sus ojos y ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor, porque todo lo antiguo ya pasó».
5Y dijo el que estaba sentado en el trono: «¡Yo hago nuevas todas las cosas!».
—Luego dijo: «Escribe que estas palabras son dignas de crédito y verdaderas»—.
6eMe dijo también: «¡Todo está cumplido!* Yo soy el Alfa y la Omega*, el principio y el fin. Al que tenga sed, yo le daré gratis del manantial del agua de la vida. 7fEl vencedor heredará estos bienes y yo seré su Dios y él será mi hijo. 8gPero los cobardes, incrédulos, depravados, asesinos, lujuriosos, hechiceros, idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago ardiente de fuego y azufre, que es la segunda muerte».
La nueva Jerusalén. 9hDespués vino uno de los siete ángeles que habían tenido las siete copas llenas de las siete últimas plagas y me habló, diciendo: «¡Ven! Te mostraré a la novia, a la esposa del Cordero». 10ijY me transportó en espíritu sobre un monte grande y elevado, y me mostró la Ciudad santa, Jerusalén, que bajaba del cielo y venía de Dios 11resplandeciente de gloria divina. Su resplandor era como el de una piedra muy preciosa, como piedra de jaspe cristalino. 12Tenía una muralla grande y elevada, con doce puertas, y doce ángeles sobre las puertas en las que estaban escritos los nombres de las doce tribus de los hijos Israel. 13Tres puertas miraban al este, tres puertas al norte, tres puertas al sur y tres puertas al oeste. 14kLa muralla de la Ciudad tenía doce cimientos en los que estaban grabados los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero.
15lEl que me hablaba tenía una vara de oro, para medir con ella la Ciudad, sus puertas y su muralla. 16mLa Ciudad era cuadrangular, pues su longitud era idéntica a su anchura. Midió la Ciudad con la vara y tenía doce mil estadios* de largo, al igual que su ancho y su alto. 17Midió luego la muralla: tenía ciento cuarenta y cuatro codos*, según la medida humana que era la de un ángel. 18Los materiales de la muralla eran de jaspe. La Ciudad era de oro puro semejante al cristal purificado. 19nLos cimientos de la muralla de la Ciudad estaban adornados con toda clase de piedras preciosas: el primer cimiento era de jaspe, el segundo de zafiro, el tercero de ágata, el cuarto de esmeralda, 20el quinto de ónix, el sexto de cornalina, el séptimo de crisólito, el octavo de berilo, el noveno de topacio, el décimo de ágata, el undécimo de jacinto y el duodécimo de amatista. 21Las doce puertas eran doce perlas y cada puerta estaba hecha de una sola perla. Y la plaza de la Ciudad era de oro puro, transparente como el cristal.
22oPero no vi en la Ciudad ningún Templo, pues el Señor Dios todopoderoso y el Cordero son su Templo. 23pTampoco necesita sol ni luna que la alumbren, ya que la gloria de Dios la ilumina y su lámpara es el Cordero. 24qA su luz caminarán las naciones y los reyes de la tierra le ofrecerán su esplendor. 25rNo se cerrarán jamás sus puertas al fin del día, porque en ella no habrá noche. 26Y le llevarán el esplendor y el honor de las naciones, 27sy no entrará en ella ninguna cosa profana, ni nadie que practique abominación y mentira, sino los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero.
* [21:1-4] Descripción simbólica del reino eterno de Dios; algunas de las imágenes se toman de Is 65:17-25; 66:22; Mt 19:28; Job 7:12; Ez 37:27; Is 25:8; 35:10 (cfr. 7:17).
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