Marcos

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Capítulo 10

Salida hacia Judea. (Mt 19:1-2; Lc 9:51) 1aDespués de que salió de allí, Jesús se fue al territorio de Judea, al otro lado del Jordán. Otra vez la gente se reunió en torno a él y, como era su costumbre, se puso una vez más a enseñarles.


Matrimonio y divorcio. (Mt 19:3-9) 2bSe acercaron unos fariseos y le preguntaron, para ponerlo a prueba, si le estaba permitido al marido divorciarse de su esposa. 3Jesús les contestó: «¿Qué les mandó Moisés?». 4cEllos le respondieron: «Moisés permitió escribir un certificado de repudio y divorciarse». 5dJesús les dijo: «Moisés les dio ese mandato por la dureza de sus corazones. 6ePero desde el inicio de la creación,

Dios los hizo varón y mujer.

7por esto el hombre dejará a su padre y a su madre

8fy los dos serán una sola carne.

De manera que ya no son dos, sino una sola carne. 9Por tanto, ¡lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre!».

10Al volver a casa, los discípulos le preguntaron de nuevo acerca de esto. 11gJesús les dijo: «Quien se divorcia de su esposa y se casa con otra mujer, comete adulterio contra la primera. 12Y si la mujer se divorcia de su esposo y se casa con otro, también comete adulterio».


Bendición de los niños. (Mt 19:13-15; Lc 18:15-17) 13Le traían niños para que Jesús los tocara, pero los discípulos los reprendían. 14Al darse cuenta, Jesús se indignó y les dijo: «Dejen que los niños vengan a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos. 15hLes aseguro que quien no recibe el Reino de Dios como un niño, no entrará en él». 16iY abrazándolos, los bendecía poniendo las manos sobre ellos.


El joven rico. (Mt 19:16-22; Lc 18:18-23) 17jMientras Jesús iba de camino, un hombre corrió hacia él, se arrodilló y le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?». 18Jesús le respondió: «¿Por qué me llamas “bueno”? ¡Sólo Dios es bueno! 19kYa conoces los mandamientos:

No mates, no cometas adulterio, no robes,

no des falso testimonio, no estafes,

honra a tu padre y a tu madre».

20«Maestro —le contestó él— todo esto lo cumplo desde mi juventud». 21lJesús lo miró con amor y le dijo: «Una cosa te falta: anda, vende cuanto tienes y dáselo a los pobres; así tendrás un tesoro en el cielo. Luego ven y sígueme». 22mPero, afligido por estas palabras, aquel hombre se fue triste, porque tenía muchos bienes.


Riquezas y renuncia. (Mt 19:23-30; Lc 18:24-30) 23nJesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: «¡Qué difícil será para los que tienen riquezas entrar en el Reino de Dios!».

24Los discípulos se asombraron por lo que decía, pero Jesús les insistió: «¡Hijos, qué difícil es entrar en el Reino de Dios! 25oEs más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de Dios». 26Los discípulos se asombraron aún más y comentaban entre ellos: «Entonces, ¿quién podrá salvarse?». 27pJesús, mirándolos con atención, les dijo: «Para los hombres es imposible, no así para Dios, porque para él todo es posible».

28Pedro comenzó a decirle: «¡Ya ves que nosotros lo dejamos todo y te seguimos!». 29qJesús le contestó: «Les aseguro que todo el que deje casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o tierras por mí y por el Evangelio 30recibirá en este tiempo presente cien veces más en casas, hermanos y hermanas, madres, hijos y tierras, aunque con persecuciones, y luego recibirá la vida eterna en el mundo venidero. 31Porque muchos primeros serán últimos y muchos últimos, primeros».


Tercer anuncio de la Pasión y Resurrección. (Mt 20:17-19; Lc 18:31-34) 32Mientras subían camino de Jerusalén, Jesús iba delante de sus discípulos. Ellos estaban asombrados y, aunque lo seguían, tenían miedo. Otra vez reunió Jesús a los Doce y comenzó a decirles lo que le iba a suceder: 33r«Ya ven que subimos a Jerusalén. Allí el Hijo del Hombre será entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, lo condenarán a muerte, lo entregarán a los gentiles* 34y se burlarán de él, le escupirán, azotarán y matarán, pero después de tres días resucitará».


Petición de Santiago y Juan. (Mt 20:20-28) 35Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, se acercaron a Jesús y le dijeron: «Maestro, queremos que nos concedas lo que vamos a pedirte». 36Él les preguntó: «¿Qué quieren que haga por ustedes?». 37Ellos le respondieron: «Cuando estés en tu gloria, concede que uno de nosotros se siente a tu derecha y el otro a tu izquierda». 38sJesús les contestó: «¡No saben lo que piden! ¿Pueden beber la copa que yo voy a beber, o recibir el bautismo que yo voy a recibir?». 39Ellos le dijeron: «¡Podemos!». Jesús les dijo: «La copa que yo voy a beber, también ustedes la beberán, y el bautismo que yo voy a recibir, también lo recibirán, 40pero sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo: será para quienes está preparado».

41Al oír esto, los otros diez se indignaron contra Santiago y Juan. 42tJesús los llamó y les dijo: «Ustedes saben que aquellos a quienes se considera gobernantes entre los pueblos paganos los dominan con tiranía y los poderosos abusan de su poder. 43¡Que no sea así entre ustedes! Al contrario, el que quiera ser importante que se haga siervo de los demás, 44y el que quiera ser el primero entre ustedes que se haga esclavo de todos, 45uporque el Hijo del Hombre no vino a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos»*.


El ciego Bartimeo. (Mt 20:29-34; Lc 18:35-43) 46vLlegaron a Jericó. Cuando Jesús salía de allí acompañado de sus discípulos y de gran cantidad de gente, un mendigo ciego, el hijo de Timeo, “Bartimeo”*, estaba sentado al costado del camino. 47wAl enterarse de que era Jesús, el de Nazaret,* se puso a gritar: «¡Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí!». 48Muchos lo reprendían para que se callara; sin embargo, él gritaba aún más fuerte: «¡Hijo de David, ten compasión de mí!». 49Jesús se detuvo y dijo: «¡Llámenlo!». Llamaron al ciego diciéndole: «Ánimo, levántate, que te llama». 50Él, arrojando su manto, se levantó de un salto y se acercó a Jesús. 51Jesús le preguntó: «¿Qué quieres que haga por ti?». El ciego le respondió: «¡Maestro*, que vea!». 52xJesús le dijo: «Vete, tu fe te ha salvado». Y de inmediato comenzó a ver y a seguirlo por el camino.

* [10:33] gentiles: no judíos. El mismo término griego se puede traducir también como “naciones”.

* [10:45] por muchos: ver nota en Mt 20:28.

* [10:46] Bartimeo: nombre arameo que significa “Hijo de Timeo”.

* [10:47] de Nazaret: ver nota en 1:24.

* [10:51] Maestro o Raboni: término arameo que significa “mi señor”, “mi dueño” (cfr. Jn 20:16).

c. 10:4: Dt 24:1, 3.

d. 10:5: Sal 81:12-13.

e. 10:6: Gn 1:27; 5:2.

f. 10:8: Gn 2:24.

i. 10:16: Is 44:3.

k. 10:19: Éx 20:12-16; Dt 5:16-20.

m. 10:22: Prov 13:7.

n. 10:23: Prov 11:28; Eclo 5:1.

p. 10:27: Gn 18:14; Zac 8:6; Lc 1:37.

t. 10:42-44: Eclo 3:18; Mt 23:11.

u. 10:45: Is 53:6; 1 Tm 2:5-6.

v. 10:46: Jos 6:1-5; Heb 11:30.

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