Capítulo 9
1aJesús también les decía: «Les aseguro que algunos de los que están aquí no morirán hasta que vean que el Reino de Dios ha venido con poder».
La Transfiguración de Jesús. (Mt 17:1-18; Lc 9:28-36) 2bcSeis días después, Jesús tomó aparte a Pedro, a Santiago y a Juan y subió con ellos a un monte alto. Se transfiguró delante de ellos 3y su ropa se volvió reluciente, tan blanca como ningún batanero* sería capaz de blanquearla. 4dY se les aparecieron Elías y Moisés, que conversaban con Jesús. 5Pedro, dirigiéndose a Jesús, le dijo: «Maestro, qué bien estamos aquí. Hagamos tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías»*. 6Pero no sabía lo que decía, ya que estaban atemorizados. 7eEn esto, una nube los cubrió con su sombra y una voz salió de ella: «Éste es mi Hijo amado: ¡escúchenlo!». 8De pronto, cuando miraron a su alrededor, no vieron más que a Jesús solo con ellos.
La venida de Elías. (Mt 17:9-13) 9fMientras bajaban del monte, él les encargó que no relataran a nadie lo que habían visto, hasta que el Hijo del Hombre resucitara de entre los muertos. 10Ellos guardaron el secreto, aunque discutían qué significaba eso de “resucitar de entre los muertos”.
11gLe preguntaron a Jesús: «¿Por qué dicen los maestros de la Ley que primero tiene que venir Elías?». 12hÉl les contestó: «¿Así que dicen que tiene que venir primero Elías a restaurarlo todo? Entonces, ¿por qué afirman las Escrituras que el Hijo del Hombre sufrirá mucho y será despreciado? 13iLes aseguro que de todas formas Elías ya vino e hicieron con él lo que quisieron, tal como afirman las Escrituras acerca de él».
Sana a un joven endemoniado. (Mt 17:14-21; Lc 9:37-43a) 14Cuando volvieron a donde estaban los otros discípulos, los encontraron en medio de mucha gente discutiendo con unos escribas. 15Apenas la gente vio que era Jesús, se llenó de admiración y corrió a saludarlo. 16Él les preguntó: «¿Qué están discutiendo con ellos?». 17jUno de la multitud le respondió: «Maestro, te he traído a mi hijo, que tiene un espíritu que lo tiene mudo. 18Cada vez que se apodera de él, lo arroja al suelo, echa espuma por la boca, le rechinan los dientes y se queda rígido. Les pedí a tus discípulos que lo expulsaran, pero no han podido». 19kJesús les dijo: «¡Generación incrédula! ¿Hasta cuándo tendré que estar con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? ¡Tráiganmelo!». 20Ellos se lo trajeron. Apenas el espíritu vio a Jesús, sacudió con violencia al muchacho que, cayendo a tierra, se revolcaba echando espuma por la boca. 21Jesús preguntó a su padre: «¿Desde cuándo le pasa esto?». «Desde pequeño”, le respondió, 22“y muchas veces el espíritu lo arroja al fuego y al agua para matarlo. Si tú puedes hacer algo, compadécete de nosotros y ayúdanos». 23lJesús le dijo: «¡Cómo que “si puedes”! Todo es posible para quien cree». 24mDe inmediato el padre del niño exclamó: «¡Creo, pero aumenta mi fe!».
25Al ver que aumentaba la gente, Jesús ordenó al espíritu impuro diciéndole: «Espíritu mudo y sordo, yo te lo ordeno: ¡sal del muchacho y no vuelvas a entrar en él!». 26El espíritu salió de él gritando y sacudiéndolo con violencia. El muchacho quedó como un cadáver, por lo que muchos decían: «¡Está muerto!». 27nPero Jesús, tomándolo de la mano, lo levantó y el muchacho se puso en pie.
28Cuando Jesús volvió a casa, sus discípulos le preguntaron en privado: «¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo?». 29oLes contestó: «Esta clase de espíritus se expulsa sólo con la oración»*.
Segundo anuncio de la Pasión y Resurrección. (Mt 17:22-23; Lc 9:43b-45) 30pSe fueron de allí y atravesaron Galilea. Jesús no quería que nadie lo supiera, 31qporque iba enseñando a sus discípulos. Les decía: «El Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los hombres, lo matarán y a los tres días de haber muerto, resucitará». 32rY aunque ellos no entendían lo que Jesús decía, les daba miedo preguntarle.
La grandeza del Reino. (Mt 18:1-5; Lc 9:46-48) 33Llegaron a Cafarnaún. Cuando ya Jesús estaba en casa, les preguntó: «¿De qué discutían por el camino?». 34sSe quedaron callados, porque en el camino habían discutido entre ellos quién era el más importante. 35Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo: «Si alguno quiere ser el primero, que se haga el último de todos y el siervo de todos».
36tLuego tomó a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: 37u«Quien reciba en mi nombre a uno de estos niños, a mí me recibe; y quien me recibe a mí, no me recibe sólo a mí, sino también al que me envió».
Un exorcista desconocido. (Lc 9:49-50) 38vJuan dijo a Jesús: «Maestro, vimos a uno que expulsaba demonios en tu nombre y se lo prohibimos, porque no es de los que vienen con nosotros». 39wJesús les dijo: «No se lo prohíban, porque ninguno que haga un milagro en mi nombre, puede luego hablar mal de mí. 40xQuien no está contra nosotros, está con nosotros».
Ocasiones de pecado. (Mt 5:29-30; 18:6-9; Lc 17:1-2) 41y«Si alguno les da de beber un vaso de agua en mi nombre, porque son del Mesías, les aseguro que no quedará sin recompensa».
42*«Si alguno incita a pecar* a uno de estos pequeños que creen en mí, sería mejor que le ataran una gran piedra de molino al cuello y lo arrojaran al mar. 43zSi tu mano te incita a pecar, ¡córtatela!; sería mejor para ti entrar manco en la vida, que con las dos manos ir a parar a la Gehena, al fuego inextinguible. [44].* 45Si tu pie te incita a pecar, ¡córtatelo!; sería mejor para ti entrar lisiado en la vida, que con los dos pies ser arrojado a la Gehena.* [46]. 47aSi tu ojo te incita a pecar, ¡sácatelo!; sería mejor para ti entrar tuerto en el Reino de Dios, que con los dos ojos ser arrojado a la Gehena 48bdonde el gusano no muere y el fuego no se apaga».
Símil de la sal. (Mt 5:13; Lc 14:34-35) 49c«Todos serán salados para el fuego.* 50dNecesaria es la sal, pero si se vuelve insípida, ¿con qué le devolverán el sabor? ¡Tengan sal en ustedes mismos y vivan en paz unos con otros!».
* [9:3] batanero: la persona cuyo trabajo era blanquear y tupir la tela de lana, frotándola y batiéndola.
* [9:42-47] incita a pecar: escandalizar o hacer tropezar; ver nota en Mt 5:29-30.
* [9:42] piedra de molino: literalmente, “una piedra para un asno”, una piedra tan grande que se necesitaría a un asno para moverla, a diferencia de las piedras más pequeñas que se pueden usar a mano.
* [9:44, 46] Estos versículos faltan en algunos manuscritos importantes antiguos. Duplican el v. 48, que en sí mismo es una cita modificada de Is 66:24.
* [9:49] Todos serán salados para el fuego: a algunos manuscritos les falta esta frase. Algunos añaden: “Y todo sacrificio será salado con sal”. El uso purificador y conservante de la sal en la comida (Lv 2:13) y el refinamiento que se consigue por el fuego se refieren aquí a los efectos comparables en la vida espiritual de los discípulos de Jesús.
h. 9:12: Heb 5:7-10.
i. 9:13: 1 Re 19:1-2, 10; Mt 14:6-12.
j. 9:17: Mt 8:29-30.
m. 9:24: Sant 1:5-8.
w. 9:39: Hch 3:16; 1 Cor 12:3.
z. 9:43: 2 Re 23:10; Mt 5:29-30.
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