Capítulo 8
La mujer sorprendida en adulterio.* 7:53Cada uno regresó a su casa.
1aY Jesús se fue al Monte de los Olivos. 2Al amanecer, se presentó en el Templo* y toda la gente se acercó a él. Entonces, Jesús se sentó y comenzó a enseñarles. 3bLos escribas y los fariseos le trajeron a una mujer que había sido sorprendida cometiendo adulterio y, poniéndola en medio, 4le dijeron: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el momento de cometer adulterio. 5cMoisés nos mandó en la Ley apedrear a estas mujeres. Y tú, ¿qué dices?». 6dDecían esto para ponerlo a prueba y poder acusarlo. Pero Jesús se agachó y, con el dedo, comenzó a escribir en la tierra. 7eComo ellos insistían en preguntarle, Jesús se levantó y les dijo: «Aquel de ustedes que no tenga pecado, que tire la primera piedra». 8E inclinándose de nuevo, continuó escribiendo en la tierra. 9Pero ellos, al oír esto, se fueron retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos, y lo dejaron solo con la mujer, que seguía allí. 10Mas, enderezándose, Jesús le dijo: «Mujer, ¿dónde están? ¿Ninguno te ha condenado?». 11fElla le contestó: «Nadie, Señor». Entonces Jesús le dijo: «Tampoco yo te condeno. Vete y no vuelvas a pecar».
Luz del mundo. 12Jesús les* habló de nuevo, diciendo: «Yo soy la luz del mundo*. El que me sigue no caminará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida». 13gLos fariseos le dijeron: «Tú das testimonio de ti mismo, por lo que tu testimonio no es válido»*. 14Jesús les replicó: «Aunque yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio es válido, porque sé de dónde vine y a dónde voy. Pero ustedes no saben de dónde vengo ni a dónde voy. 15Ustedes juzgan según la carne, yo —en cambio— no juzgo a nadie. 16Pero si lo hiciera, mi juicio sería válido, porque no soy yo sólo el que juzgo, sino yo y el Padre que me envió. 17hAdemás, en la Ley de ustedes está escrito que el testimonio válido es el de dos testigos. 18iYo doy testimonio de mí mismo y también el Padre que me envió da testimonio de mí». 19Entonces ellos le preguntaron: «¿Dónde está tu Padre?». Jesús les contestó: «No me conocen a mí ni a mi Padre. Si me conocieran a mí, conocerían también a mi Padre».
20jJesús dijo estas palabras junto a la sala del tesoro, mientras enseñaba en el Templo, pero nadie lo arrestó porque todavía no había llegado su hora.
Jesús, enviado del Padre. 21kJesús les dijo otra vez: «Yo me voy y ustedes me buscarán, pero morirán en su pecado. A donde yo voy, ustedes no pueden ir». 22Por esto los judíos comentaban: «¿Acaso piensa suicidarse, ya que dice: “A donde yo voy ustedes no pueden ir”?». 23Y les decía: «Ustedes son de aquí abajo, yo soy de arriba; ustedes son de este mundo, yo no soy de este mundo. 24lPor eso les he dicho que morirán en sus pecados. Porque si no creen que Yo Soy*, morirán en sus pecados».
25Ellos le preguntaban: «Tú, pues, ¿quién eres?»*. Jesús les contestó: «Precisamente es lo que les estoy diciendo desde el principio*. 26Tengo muchas cosas que decir y juzgar de ustedes, pero el que me envió es veraz y lo que a él le he oído, eso es lo que digo al mundo». 27Ellos no entendieron que les hablaba del Padre. 28mPor eso Jesús añadió: «Cuando levanten en alto al Hijo del Hombre, entonces reconocerán que Yo Soy y que no hago nada por mi cuenta, sino que hablo lo que el Padre me ha enseñado. 29El que me envió está conmigo y no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que a él le agrada».
30Cuando dijo esto, muchos creyeron en él. 31Y a los judíos que habían creído en él, Jesús les decía: «Si ustedes permanecen fieles a mi palabra, serán verdaderos discípulos míos, 32ny conocerán la verdad y la verdad los hará libres». 33oEllos le replicaron: «Nosotros somos descendencia de Abrahán y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices que seremos libres?». 34pJesús les contestó: «Les aseguro que quien comete pecado es esclavo del pecado. 35El esclavo no permanece en la casa para siempre; el hijo es quien permanece en la casa para siempre. 36qAsí que si el Hijo los libera, serán libres de verdad».
Jesús y Abrahán. 37r«Yo sé bien que ustedes son descendientes de Abrahán; sin embargo, buscan matarme, porque en ustedes no hay lugar para mi palabra. 38Yo les hablo de lo que he visto junto al Padre, y ustedes también hacen lo que han oído de su padre*».
39sEllos le contestaron: «Nuestro padre es Abrahán». Jesús les respondió: «Si fueran hijos de Abrahán,* obrarían como Abrahán. 40Pero buscan matarme a mí, al que les ha dicho la verdad que ha oído de Dios. ¡Abrahán no hizo eso! 41tPero ustedes hacen las obras de su padre».
Ellos replicaron: «Nosotros no hemos nacido de la lujuria, porque tenemos un solo padre, Dios». 42Jesús les contestó: «Si Dios fuera el padre de ustedes, me amarían, ya que salí y vengo de Dios, pues no he venido por mi cuenta, sino que él me envió. 43¿Por qué no entienden mi lenguaje? Porque ustedes no son capaces de escuchar mi palabra. 44uEs que tienen al diablo por padre y por eso quieren cumplir los deseos de su padre. Él fue un homicida desde el principio y no perseveró en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando miente, habla de lo que lleva dentro, porque él es mentiroso y es el padre de la mentira. 45Ustedes no me creen a mí, que les digo la verdad. 46v¿Quién de ustedes puede probar que yo he pecado? Si les digo la verdad, ¿por qué no me creen? 47wEl que es de Dios, escucha las palabras de Dios; por eso ustedes no las escuchan, porque no son de Dios».
48xLos judíos le respondieron: «¿Acaso no tenemos razón al decir que eres un samaritano y que estás poseído por un demonio?». 49Jesús les contestó: «No estoy poseído por ningún demonio, sino que honro a mi Padre, mientras que ustedes me deshonran a mí. 50Yo no busco mi propia gloria: ya hay alguien quien la busca y él es el que juzga. 51yEn verdad, en verdad les digo que el que cumple mi palabra no morirá jamás».
52Entonces los judíos le replicaron: «Ahora tenemos pruebas de que estás poseído por un demonio. Abrahán murió y también los profetas, y tú dices que “el que cumple mi palabra no morirá jamás”. 53¿Acaso eres tú más grande que nuestro padre Abrahán? Él murió y también los profetas murieron. ¿Quién crees que eres?». 54Jesús les respondió: «Si yo me glorifico a mí mismo, mi gloria no vale nada. Es mi Padre el que me glorifica, aquel que ustedes dicen que es su Dios, 55aunque jamás lo han conocido. Yo, en cambio, sí lo conozco, y si dijera que no lo conozco, sería un mentiroso al igual que ustedes. Pero yo lo conozco y cumplo su palabra. 56zAbrahán, el padre de ustedes, se alegró al pensar en ver mi día: lo vio y se llenó de alegría». 57Entonces los judíos le replicaron: «Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abrahán?»*. 58aJesús les contestó: «Les aseguro que antes de que naciera Abrahán, Yo Soy»*.
59bEntonces tomaron piedras para tirárselas, pero Jesús se ocultó y salió del Templo.
* [8:12] les: el antecedente no está claro; “les” podría referirse de nuevo a la multitud a la que Jesús estaba enseñando públicamente en 7:37-44.
* [8:12] luz del mundo: un tema joánico importante, que conecta a Jesús con Dios (cfr. 1:4-5, 9; 9:5; 1 Jn 1:5; Ap 21:23; y ver nota en 7:37).
* [8:13-17] no es válido… es válido: literalmente, “no es verdadero… es verdadero”, refiriéndose a la necesidad de verificación de la verdad en contextos judiciales (ver nota en 5:31).
* [8:24] que Yo Soy: esta frase podría simplemente significar “que soy quien aseguro ser”, pero aquí es más probablemente una referencia a la identificación de Jesús con Dios, cuyo nombre se reveló a Moisés como “Yo soy” (Éx 3:14; ver notas en Jn 4:26 y 6:20).
* [8:25] ¿quién eres?: esta pregunta parece brotar de la falta de comprensión de la gente de “Yo Soy” en v. 24, como “Lo que soy”.
* [8:25] lo que les estoy diciendo desde el principio: Esta frase se podría también interpretar como diciendo “(yo soy) el que les digo esto” o “¿Por qué les estoy hablando?” o “Les dije al principio lo que también les digo (ahora)”.
* [8:38] su padre: dando a entender que su “padre” (a quien se parecen) no es Dios sino el demonio, a quien más tarde se le llama “homicida” y “padre de la mentira” (v. 44). Otros manuscritos omiten “su” en cuyo caso el fin de la afirmación de Jesús es un mandato a obedecer a Dios: “hagan lo que han escuchado de su padre”.
* [8:39] Si fueran hijos de Abrahán: implicando que su padre (i.e. a quien se parecen) no es Dios sino el demonio, que más tarde es llamado “asesino” y “mentiroso” (v. 44).
a. 8:1: Lc 21:37-38.
b. 8:3: Lc 7:37-50.
d. 8:6: Mt 22:15-22.
v. 8:46: 2 Cor 5:21; Heb 4:15.
x. 8:48: Lc 9:51-56.
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