VIII. SIETE PLAGAS FINALES
Capítulo 15
Otro signo. 1Luego vi en el cielo otro signo grandioso y maravilloso: siete ángeles que llevaban las siete últimas plagas con las cuales se completa la furia de Dios.
2aY vi también algo que parecía un mar, pero era mezcla de cristal con fuego. Y los que habían vencido a la Bestia, a su imagen y la cifra de su nombre, estaban de pie sobre el mar de cristal y, llevando grandes cítaras, 3bcantaban el cántico de Moisés*, siervo de Dios, y el cántico del Cordero, exclamando:
«Grandes y maravillosas son tus obras,
Señor, Dios todopoderoso,
justos y verdaderos tus caminos,
¡oh Rey de las naciones*!
4c¿Quién no temerá, Señor,
y no glorificará tu nombre?
Porque sólo tú eres santo
y todas las naciones vendrán y se postrarán ante ti
al quedar de manifiesto tus designios de salvación».
5dDespués de esto vi que se abría en el cielo el Templo, la Tienda del testimonio*. 6eY los siete ángeles que tenían las siete plagas salieron de él, vestidos de lino puro resplandeciente, con cinturones de oro en torno al pecho. 7Entonces, uno de los cuatro seres vivientes entregó a los siete ángeles siete copas de oro llenas del furor de Dios, quien vive por los siglos de los siglos. 8fY el Templo se llenó del humo de la gloria y del poder de Dios, y nadie podía entrar en el Templo mientras no se completaran las siete plagas de los siete ángeles.
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