Capítulo 16
Parábola del administrador injusto. (Mt 6:34) 1aJesús también les decía a sus discípulos: «Un hombre rico tenía un administrador que fue acusado de dilapidar sus bienes. 2Entonces, lo mandó llamar y le dijo: “¿Qué es esto que oigo hablar de ti? ¡Ríndeme cuenta de tu trabajo, porque ya no te ocuparás más de mis bienes!”. 3El hombre se puso a pensar: “¿Qué haré ahora que mi señor me deja sin trabajo? No tengo fuerzas para ponerme a trabajar la tierra y me da vergüenza pedir limosna. 4Ya sé lo que haré para que algunos me reciban en sus casas cuando me quede sin trabajo”. 5Entonces llamó a todos los deudores de su señor, y le preguntó al primero: “¿Cuánto le debes a mi señor?”. 6Él le respondió: “Cien coros*. de aceite” El administrador le dijo: “Toma tu recibo, siéntate y escribe que le debes cincuenta”. 7Después le preguntó a otro: “Y tú, ¿cuánto debes?”. Él respondió: “Cien medidas de trigo”*. Entonces le dijo: “Toma tu recibo y escribe que le debes solamente ochenta”. 8bEntonces el señor elogió a este administrador injusto* por haber obrado con astucia. Los que hijos de este mundo son más astutos en el manejo de sus asuntos con sus contemporáneos que los que pertenecen al mundo de la luz».
9c«Yo les digo: traten de conseguir amigos utilizando la riqueza injusta* para que, cuando ésta les falte, haya quienes los reciban en las moradas eternas»
10d«El que es fiel en lo poco, también es fiel en lo mucho, y el que es deshonesto en lo pequeño, también es deshonesto en lo grande. 11Si ustedes no son fieles en el uso de una pequeña cantidad de dinero, ¿quién les va a confiar la verdadera riqueza? 12Si no fueron fieles en lo ajeno, ¿quién les dará lo que les pertenece?».
13«Ningún servidor puede servir a dos amos, porque amará a uno más que al otro, o atenderá a uno y despreciará al otro. ¡No pueden servir a Dios y al dinero!».
Dicho contra los fariseos. 14eLos fariseos, que amaban el dinero, oyeron decir eso y se burlaban de Jesús. 15fEntonces él les dijo: «Ustedes tratan de aparecer como justos delante de la gente, pero Dios conoce sus corazones y detesta lo que la gente tiene por grande».
Dicho sobre la Ley. (Mt 5:17-18; 11:12-13) 16g«La Ley y los Profetas llegan hasta Juan Bautista. Desde entonces se anuncia. Buena Noticia del Reino de Dios y todos luchan por entrar en él».
17h«Es más fácil que deje de existir el cielo y la tierra que quede sin cumplir una sola tilde de la Ley».
Dicho contra el divorcio. (Mt 5:31-32; 19:9; Mc 10:11-12) 18i«Todo el que se divorcia de su mujer y se casa con otra comete adulterio, y el que se casa con la mujer divorciada de su marido comete adulterio».
Parábola del rico y Lázaro. 19«Había un hombre rico que se vestía con ropa fina y lino, y cada día celebraba grandes banquetes. 20Junto a la puerta del hombre rico se hallaba tirado un pobre, cubierto de llagas, llamado Lázaro, 21ja quien los perros iban a lamer sus llagas, y que deseaba saciar su hambre con las migajas que caían de la mesa del rico. 22kUn día el pobre murió y los ángeles lo llevaron y lo pusieron junto a Abrahán. El rico también murió y fue sepultado. 23Cuando estaba en Hades*, en medio de los tormentos, levantó la mirada y, desde lejos, vio a Abrahán y a Lázaro, que estaba a su lado. 24lEntonces gritó con fuerza: “¡Padre Abrahán!, te ruego que te compadezcas de mí y envíes a Lázaro para que moje con agua la punta de su dedo y me refresque la boca, porque este fuego me atormenta”. 25Abrahán le respondió: “Hijo, recuerda que recibiste bienes en tu vida y Lázaro, en cambio, recibió males. Ahora él recibe el consuelo, mientras que tú eres torturado. 26Además, entre nosotros y ustedes hay un gran abismo, de modo que los que quieren pasar de aquí a donde están ustedes no pueden hacerlo, como tampoco se puede cruzar desde allí a donde estamos nosotros”. 27Entonces el rico le dijo: “Te ruego, padre Abrahán, que lo mandes a casa de mi familia, 28donde tengo cinco hermanos, para que les advierta y no vengan también ellos a este lugar de tormentos”. 29mAbrahán le dijo: “Tienen a Moisés y a los Profetas, ¡que los escuchen!”. 30El rico replicó: “No lo harán, padre Abrahán, pero si alguno de los muertos va a visitarlos se convertirán”. 31Y Abrahán le respondió: “Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, aunque resucite alguno de entre los muertos tampoco se convertirán”».
* [16:8] elogió a este administrador injusto: el dueño lo alaba, no por su virtud, sino por su astucia mundana al usar sus recursos presentes para asegurarse un futuro económico. Así que se exhorta a los creyentes a hacer amigos por medio de sus limosnas para ser recibidos en la morada eterna (v. 9).
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