VI. NUEVA VIDA EN CRISTO
Capítulo 12
Amor en el Cuerpo de Cristo. 1Les ruego, hermanos, por la misericordia de Dios, que se ofrezcan ustedes mismo como sacrificio vivo, santo y agradable a él: ¡éste es el culto espiritual!* 2aY no se acomoden a este mundo: al contrario, transfórmense mediante la renovación de la mente, para que puedan discernir cuál es la voluntad de Dios, lo que es bueno, agradable y perfecto.
3Les digo a todos y a cada uno de ustedes, por la gracia que me ha sido dada, que no se valoren más de lo debido. Más bien valórense con sensatez, de acuerdo a la medida de la fe que Dios repartió a cada uno. 4bPorque así como en un solo cuerpo hay muchos miembros y no todos tienen la misma función, 5así también nosotros, siendo muchos, somos un solo cuerpo en Cristo y miembros unos de otros. 6cdPues, teniendo dones diferentes según la gracia que nos ha sido dada, procedamos así: la profecía, según la razón de la fe; 7el carisma de* servicio, dedicándose a servir; el que enseña, a enseñar, 8y el que exhorta, a exhortar; el que comparte sus bienes, hágalo con generosidad; el que preside, con esfuerzo, y el que practica la misericordia, con alegría.
9eQue el amor sea sincero: ¡detesten el mal y apéguense al bien!
10fApréciense unos a otros con amor fraterno; honren a los demás, más que a ustedes mismos. 11No sean perezosos en el esfuerzo; sirvan al Señor con fervor de espíritu. 12gEstén alegres en la esperanza, sean pacientes en el sufrimiento y perseverantes en la oración. 13hCompartan las necesidades de los santos y practiquen la hospitalidad. 14iBendigan a quienes los persiguen. ¡Bendigan y nunca maldigan! 15jAlégrense con los que están alegres y lloren con los que lloran. 16kTengan un mismo sentir los unos para con los otros, sin pretensiones de grandeza, dejándose llevar por los humildes. No se crean sabios.
17lNo devuelvan a nadie mal por mal y procuren el bien ante toda la gente. 18mEn cuanto sea posible y de ustedes dependa, vivan en paz con todos. 19nNo tomen la venganza por su cuenta, queridos míos, más bien dejen lugar al castigo de Dios*, porque la Escritura afirma: A mí me corresponde la venganza —dice el Señor—, y soy yo quien da el pago merecido. 20oAl contrario, si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber, porque haciendo esto amontonarás ascuas sobre su cabeza.
21p¡No te dejes vencer por el mal, sino vence al mal con el bien!
* [12:1] espiritual (griego logikos): el culto del creyente es racional, a diferencia del culto irracional de la idolatría (cfr. Rom 1:18-23).
c. 12:6: 1 Cor 14:1.
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