Carta a los Romanos
La carta a los cristianos de Roma siempre ha ocupado un lugar especial entre todas las cartas de Pablo. Es la más larga y representa el desarrollo más sistemático del pensamiento del apóstol, explicando el evangelio de la justicia de Dios que salva a todos los que creen (Rom 1:16-17), con implicaciones especiales para la relación de Israel con la Iglesia (Rom 9-11). Como todas las cartas de Pablo, Romanos también surgió de una situación específica, cuando el apóstol escribió desde Grecia, probablemente desde Corinto, entre 56 y 58 A. D. (cfr. Hch 20:2-3). Pablo, que ni había fundado la comunidad ni había visitado a los cristianos de Roma, estaba a punto de marchar hacia Jerusalén con una colecta de fondos, recaudada en una congregación predominantemente gentil, para la empobrecida iglesia madre de Jerusalén (Rom 15:25-27). Pensaba viajar luego a Roma para asegurar ahí el apoyo para una misión en Hispania (Rom 15:24, 28). Había tenido en mente ese viaje por mucho tiempo (Rom 1:9-13; 15:23). Pero Pablo también reconocía que la visita a Jerusalén traería controversias (Rom 15:30-32), y sabemos por Hechos de los Apóstoles que Pablo fue arrestado en el curso de su visita a Jerusalén y llegó a Roma encadenado, como prisionero (Hch 21-28).
La existencia de una comunidad cristiana en Roma es anterior a la carta de Pablo ahí. El historiador romano Suetonio menciona un edicto del emperador Claudio, de alrededor de 49 A. D., que ordenaba la expulsión de los judíos de Roma en conexión con un cierto “Chrestus”, probablemente implicando una disputa en la comunidad judía sobre Jesús como Mesías (“Christus”). Según Hch 18:2, Aquila y Priscila (o Prisca, como se dice en Rom 16:3), estaban entre los expulsados. A través de ellos, desde Corinto, Pablo podría haber conocido las condiciones de la iglesia de Roma. Aunque los judíos empezaron a regresar a Roma después de la muerte de Claudio en el 54 A. D., es probable que esta expulsión diera paso a una comunidad en la que predominaban los cristianos gentiles en las iglesias de hogares en la capital en el tiempo en que escribió Pablo.
Romanos 16 indica que Pablo poseía considerable información sobre las condiciones en la ciudad a través de todas esas personas que conocía. Pablo escribe para presentarse a sí mismo y su mensaje a los cristianos de Roma. Por tanto, emplea formulaciones probablemente familiares para los cristianos en Roma y cita el Antiguo Testamento frecuentemente. El evangelio que presenta Pablo se supone poco conocido por los de Roma, incluso si lo han escuchado anteriormente de otros predicadores.
El evangelio que predica Pablo encuentra su centro en la salvación y la justificación de Dios, reveladas “de fe en fe” (Rom 1:16-17). Aunque se revela la ira de Dios contra todo pecado y maldad de gentiles y judíos por igual (Rom 1:18—3:20), también se revela el poder de Dios para salvar a todos los que responden en fe (Rom 3:21—5:21). Esta fe está prefigurado en el ejemplo de Abrahán, el padre de todos los creyentes. Es más, el don de la justificación, recibido en Cristo, excede con mucho a cualquier juicio experimentado por Adán. Pablo establece las consecuencias e implicaciones de este don de la justicia para quienes creen (Rom 6:1—8:39), así como los resultados para los de Israel (Rom 9:11) quienes, para gran disgusto de Pablo (Rom 9:1-5) no creen. La esperanza del apóstol es que, así como el rechazo del evangelio de algunos en Israel ha llevado a un ministerio de salvación para los gentiles, un día, en la misericordia de Dios, “todo Israel” será salvado (Rom 11:11-15, 25-29, 30-32). Este don de la justificación que se ofrece en Cristo exige ahora una nueva forma de vida. Los discípulos no se han de conformar a este mundo, sino que deben ser transformados por la renovación de sus mentes (Rom 12:2). Así pues, los cristianos podrán vivir en justicia tanto con los de fuera como con los de dentro de la Iglesia. Pablo concluye la carta a los romanos compartiendo sus planes de viaje y enviando saludos a diversos cristianos de la capital.
Las divisiones principales de la carta a los romanos son las siguientes:
- I. Saludo y acción de gracias (1:1-15)
- II. Tanto gentiles como judíos, perdidos sin el Evangelio (1:16—3:20)
- III. Justificación por la fidelidad de Cristo (3:21—5:21)
- IV. Justificación y vida cristiana (6:1—8:39)
- V. Judíos y gentiles en el plan de Dios (9:1—11:36)
- VI. Nueva vida en Cristo (12:1—15:13)
- VII. Conclusión (15:14—16:27)
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