VII. CONCLUSIÓN
Capítulo 16
Colecta para los cristianos de Jerusalén. 1aAcerca de la colecta en favor de los santos, ustedes también sigan las instrucciones que di a las comunidades de Galacia: 2bque cada domingo, cada uno de ustedes ponga aparte lo que haya logrado ahorrar, para que no se hagan colectas precisamente cuando yo vaya. 3cCuando llegue, enviaré con cartas de recomendación a los que ustedes hayan designado para que lleven a Jerusalén el donativo de ustedes. 4Y si merece la pena que yo también vaya, que vengan conmigo.
Planes de viaje de Pablo. 5dLos visitaré después de atravesar Macedonia, pues haré el viaje por allí. 6Es muy posible que me detenga un tiempo con ustedes, tal vez todo el invierno, para que me ayuden a continuar el viaje a donde tenga que ir. 7Esta vez no quiero verlos sólo de paso, porque espero quedarme con ustedes por un tiempo, si el Señor así lo permite. 8eMientras tanto me quedaré en Éfeso hasta Pentecostés*, 9fpues se me ha abierto una puerta grande y oportuna, aunque muchos son los que se oponen.
10Si llega Timoteo, procuren que no se sienta cohibido entre ustedes, pues, lo mismo que yo, trabaja en la obra del Señor. 11gPor tanto, que nadie lo desprecie, al contrario, ayúdenlo a continuar en paz su viaje para que yo pueda encontrarme con él, porque lo estoy esperando junto a los hermanos.
12hRespecto al hermano Apolo, le recomendé con insistencia que fuera a visitarlos en compañía de los hermanos; por ahora, él no tiene intención de hacerlo, pero lo hará cuando le parezca oportuno.
Saludo final. 13iEstén atentos, permanezcan firmes en la fe, sean valerosos y fuertes. 14Que todas sus cosas sean hechas con amor.
15jUna recomendación más, hermanos. Ustedes saben que la familia de Estéfanas es la primera que abrazó la fe en Acaya y que se ha dedicado al servicio de los santos. 16Pues bien, quiero que se pongan a disposición de gente como ésta y de cuantos colaboran y trabajan con ellos. 17Me alegro de que haya venido Estéfanas, Fortunato y Acacio, porque han colmado el vacío que ustedes habían dejado 18y han dado serenidad a mi espíritu y al de ustedes. ¡Sepan apreciar a tales personas!
19kLos saludan las comunidades de Asia*. Muchos saludos en el Señor de parte de Aquila y Prisca, con la comunidad que se reúne en su casa. 20lSaludos de parte de todos los hermanos. Salúdense unos a otros con el beso santo.
21mÉste es el saludo de mi puño y letra*: «Pablo». 22nSi alguno no ama al Señor, ¡sea maldito!* ¡Maranà thá!* 23oLa gracia del Señor Jesús esté con ustedes. 24El amor que les tengo en Cristo Jesús esté con todos ustedes.*
* [16:8] Pentecostés: la fiesta judía de las Semanas, que marcaba la conclusión de la cosecha de grano cincuenta días después de la Pascua (cfr. Lv 23:15-16; Dt 16:9-12).
* [16:22] Maranà thá: expresión aramea probablemente usada en la liturgia cristiana primitiva. Se puede leer como Maranà tha (Ven, Señor) oración por el pronto regreso de Cristo, o Maran atha (Nuestro Señor ha venido), declaración credal. El equivalente griego de la oración aparece en Ap 22:20, “Ven, Señor Jesús”.
f. 16:9: 2 Cor 2:12; Col 4:3.
k. 16:19: Hch 18:2-3, 18-19, 26.
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