III. LA COLECTA PARA JERUSALÉN
Capítulo 8
Sobresalgan también en esta obra de generosidad. 1abHermanos, les damos a conocer la gracia que Dios ha otorgado a las comunidades de Macedonia. 2cPorque ellas, a pesar de haber sido probadas con un gran sufrimiento, desbordan de alegría y, de su extrema pobreza, han derrochado generosidad. 3Doy testimonio de que aportaron mucho más de lo que sus posibilidades les permitían y, por propia iniciativa, 4nos pidieron con gran insistencia la gracia de participar en este servicio en bien de los santos. 5dEllos, incluso, superaron nuestras expectativas, pues primero se entregaron a sí mismos al Señor y luego a nosotros, siguiendo la voluntad de Dios. 6Por eso le rogamos a Tito que, ya que él comenzó esta obra de generosidad entre ustedes, sea también él quien la termine. 7ePor tanto, así como abundan en todo, en fe, en palabra, en conocimiento, en toda solicitud y en su amor hacia nosotros, que también abunden en esta gracia.* 8No digo esto como una orden, sino para comprobar, mediante la solicitud por los demás*, la autenticidad del amor de ustedes. 9fYa conocen la generosidad de nuestro Señor Jesucristo, quien por ustedes se hizo pobre siendo rico, para que ustedes, por su pobreza, se hicieran ricos.
10Y respecto a esto les doy un consejo: ya que el año pasado fueron los primeros no sólo en hacer la colecta, sino también en insistir en hacerla, les conviene 11ahora llevarla también a cabo; de este modo a la prontitud en una buena disposición corresponderá su realización conforme a sus posibilidades. 12Porque, si existe la buena disposición, es bien recibido lo que uno da*, y no se le piden imposibles. 13Tampoco se trata de pasar necesidad por ayudar a otros, sino que, por el criterio de equidad 14gy dada la situación actual, la abundancia de ustedes remedie ahora la necesidad de ellos, para que en su momento la abundancia de ellos remedie la necesidad de ustedes. Así reinará la equidad, 15htal como dice la Escritura:
Al que recogía mucho, no le sobraba,
y al que recogía poco, no le faltaba.
Tito y sus colaboradores. 16iDoy gracias a Dios que ha puesto en el corazón de Tito esta misma solicitud que yo tengo por ustedes. 17pues con más solicitud que nunca respondió a mi súplica y por propia iniciativa fue a visitarlos. 18Para acompañarlo, enviamos a un hermano a quien todas las comunidades alaban por su servicio al Evangelio. 19jY no sólo eso, sino que incluso fue designado por las comunidades como nuestro compañero de viaje para llevar esta obra de generosidad que administramos para gloria del Señor y en prueba de nuestra buena disposición. 20Así evitamos toda posible crítica por tener que administrar esta abundante suma de dinero, 21kpuesto que queremos hacer lo que está bien no sólo ante el Señor, sino también ante la gente. 22Además, junto con ellos, enviamos a otro hermano nuestro de quien hemos comprobado muchas veces y en diversas circunstancias la solicitud que manifiesta por ustedes y mucho más ahora por la enorme confianza que les tiene. 23lYa se trate de Tito, mi compañero y colaborador en beneficio de ustedes, ya de nuestros hermanos, delegados de las comunidades y gloria de Cristo, 24demuéstrenles su amor y el orgullo que sentimos por ustedes ante las comunidades.
* [8:7] gracia (griego charis): el término se refiere bien a la “gracia de Dios” o a la generosa colecta de los corintios, que Dios hará redundar en su beneficio.
d. 8:5: Hch 9:13-15.
Copyright 2019-2026 USCCB, please review our Privacy Policy
