2 Corintios

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Segunda Carta a los Corintios

El marco general y la información sobre Corinto y la misión de Pablo en esa ciudad se pueden encontrar en la introducción a la primera carta a los corintios.

Bajo diversos aspectos, la segunda carta a los corintios es la más personal de todos los escritos de Pablo que existen. Algún tiempo después de enviar la primera a los corintios, surgieron nuevas cuestiones y controversias en la comunidad, a las que Pablo respondió en la carta conocida como la segunda a los corintios. Esta carta, probablemente escrita desde Éfeso en 55-56 A. D., está marcada por varios cambios repentinos de tono y de tema. Pudiera ser que la carta se escribiera a lo largo de un extenso periodo de tiempo y, a medida que llegaba nueva información sobre la situación en Corinto, Pablo comentaba tal información, preocupado, no tanto por crear una carta con un tono consistente como por tratar eficazmente con recientes acontecimientos. Muchos expertos, indicando que Pablo escribió al menos otras dos cartas a los corintios que ahora ya no existen (1 Cor 5:9; 2 Cor 2:3-4), sugieren que 2 Corintios es una compilación de varias cartas más cortas reunidas más tarde por un editor. Otros biblistas, al considerar la estrategia retórica de Pablo y la repetición de vocabulario y temas a lo largo de las secciones de la carta, defienden su unidad literaria.

En el momento en que Pablo escribió 2 Corintios, su relación con la comunidad era tensa. Como se refleja en la carta, Pablo habría sido acusado de ser poco fiable porque había cancelado planes anteriores de visitar Corinto (cfr. 1 Cor 16:5-7). La falta de cartas de recomendación (3:1-3), así como su habla poco refinada, su débil presencia física (10:10) y sus numerosas aflicciones (4:7-12) también se interpretaban como indicaciones de que Pablo no estaba divinamente autorizado ni era idóneo para el ministerio apostólico. La relación conflictiva entre Pablo y la comunidad se agravaba incluso más con la presencia de misioneros rivales que eran muy críticos de Pablo y su evangelio. Pablo denunció a esos misioneros rivales como “trabajadores engañosos, disfrazados de apóstoles de Cristo” (11:13). La carta trata principalmente de tres series de temas: resolver el distanciamiento entre Pablo y los corintios; más orientaciones y ánimo en relación con la colecta para la Iglesia de Jerusalén; y las explicaciones y defensa del ministerio de Pablo como apóstol contra el desprecio de los misioneros rivales. Pablo comienza la carta con un saludo y, en lugar de la acostumbrada acción de gracias, ofrece una berakah, o bendición judía, que se convierte en meditación sobre la consolación en el sufrimiento. Pablo cuenta de nuevo la dificultad a la que se enfrentó en la provincia de Asia y luego explica sus propias interacciones con los corintios, incluyendo los cambios en sus planes de viajes. En defensa de su propia integridad, Pablo presenta una revisión extensa de sus acciones y de la integridad de su ministerio. Contrasta la antigua alianza con la nueva y presenta su propia llamada a la perseverancia y al ministerio de reconciliación. Pablo advierte a los corintios que no se enreden con los no creyentes. Cuando Tito, que entrega esta “carta de lágrimas”, regresa de Corinto con noticias de que la carta ha movido a algunos al arrepentimiento, Pablo se llena de regocijo. Con la prospectiva de unas relaciones restauradas entre él y la comunidad, Pablo exhorta a la comunidad a completar la colecta para la iglesia en Jerusalén, una verdadera “gracia” en la que pueden participar los corintios. Pablo inicia una vigorosa defensa de su propio apostolado, por el que se manifiesta el poder de Dios en la debilidad.


Las divisiones principales de la Segunda Carta a los Corintios son las siguientes:

  1. I. Saludo y acción de gracias (1:1-11)
  2. II. La crisis entre Pablo y los corintios (1:12—7:16)
  3. III. La colecta para Jerusalén (8:1—9:15)
  4. IV. La defensa de Pablo acerca de su ministerio (10:1—13:10)
  5. V. Exhortación conclusiva y bendición (13:11-13)

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