Santiago

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Carta de Santiago

La persona a quien se le atribuye esta carta probablemente no fuera uno de los dos miembros de los Doce que llevaban el nombre de Santiago (ver Mt 10:2-3; Mc 3:17-18; Lc 6:14-15), ya que no se le identifica como apóstol, sino como “esclavo de Dios y del Señor Jesucristo” (1:1). Esta designación muy probablemente se refiere al tercer personaje del Nuevo Testamento llamado Santiago, un pariente de Jesús al que normalmente se llama “hermano del Señor” (ver Mt 13:55: Mc 6:3). Fue el líder de la comunidad cristiana judía en Jerusalén a quien Pablo reconoció como uno de los “pilares” (Gál 2:9). En Hechos aparece como el portavoz autorizado para la posición cristiano-judía en la iglesia primitiva (Hch 12:17; 15:13-21) Según el historiador judío Josefo (Antigüedades 20:9), Santiago fue lapidado en 62 A. D.

La carta se dirige a las “doce tribus en la diáspora”. En el Antiguo Testamento, el término “doce tribus” designaba al pueblo de Israel; la “dispersión” o “diáspora” se refiere a los judíos no palestinos que se habían establecido fuera de la Tierra Prometida (ver Jn 7:35). Como en el pensamiento cristiano la Iglesia es el nuevo Israel, el saludo probablemente designa a las iglesias cristianas judías situadas en Palestina, Siria y otros lugares. O quizá la carta esté dirigida más generalmente a todas las comunidades cristianas y la “diáspora” tenga el significado simbólico de exilio de nuestro verdadero hogar, como lo hace en el saludo de 1 Pedro (1 Pe 1:1).

La carta de Santiago es una extensa exhortación centrada casi exclusivamente en la conducta ética. Se apoya fuertemente en la tradición de la literatura sapiencial judía y manifiesta muchos paralelos con las enseñanzas éticas de Jesús en el Evangelio de Mateo. Sus enseñanzas y rasgos retóricos también tienen paralelismos con tradiciones rabínicas posteriores. Paradójicamente, esta obra tan judía se escribió en un excelente estilo griego, lo cual la sitúa entre las mejores del Nuevo Testamento y parece ser la obra de un escritor helenista bien entrenado. Quienes siguen considerando a Santiago de Jerusalén como su autor, están por tanto obligados a suponer que un secretario debe haber puesto la carta en su forma literaria actual, una práctica antigua muy común.

En relación a la fecha de composición, muchos consideran la carta como uno de los primeros escritos en el Nuevo Testamento y piensan que su contenido refleja exactamente lo que se podría esperar de un líder del cristianismo judío. Es más, aducen que el tipo de cristianismo judío que se refleja en la carta no se puede situar históricamente después de la caída de Jerusalén en 70 A. D. Otros, sin embargo, creen que es más probable que Santiago sea una obra pseudónima de un periodo posterior. Además de su estilo griego, observan más que el prestigio que se supone que goza el autor indica la posterior legendaria reputación de Santiago. Por estas y otras razones, muchos intérpretes recientes asignan Santiago a la segunda parte del siglo I.


Las divisiones de la carta de Santiago son las siguientes:

  • Saludo (1:1)
  • Perseverancia en la prueba (1:2-11)
  • La tentación vs. los dones de Dios (1:12-18)
  • La práctica de la Palabra (1:19-27)
  • El pecado de la acepción de personas (2:1-13)
  • La fe y las obras (2:14-26)
  • Dominar la lengua (3:1-12)
  • La sabiduría de lo alto (3:13-18)
  • Causas de la división (4:1-12)
  • Advertencia contra la presunción (4:13-17)
  • Advertencia a los ricos (5:1-6)
  • Perseverancia y promesas (5:7-12)
  • Unción de los enfermos (5:13-15)
  • Confesión e intercesión (5:16-18)
  • Conversión de los pecadores (5:19-20)

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