Carta a los Efesios
La carta de Pablo a los efesios presenta una visión magnífica del Cristo glorificado y de la Iglesia como su esposa y su cuerpo. Pablo dirige esta carta a los cristianos de Éfeso (1:1), la antigua metrópolis que albergaba el gran templo de la diosa Artemisa y servía como capital de la provincia de Asia del imperio romano. Según Hechos de los Apóstoles, Pablo visitó la ciudad durante su segundo viaje misionero (Hch 18:18-21), posiblemente en la primavera de 52 A. D. Más tarde se estableció en Éfeso y allí predicó el Evangelio durante tres años y medio. Las relaciones que podría haber establecido Pablo allí explican el tono impersonal y falta de saludo que resultan curiosos para una carta escrita a una comunidad con la que Pablo estaba tan íntimamente familiarizado (cfr. 3:2 y 4:21). Aún más significativo es el hecho de que los manuscritos tempranos omiten las palabras “en Éfeso” del versículo inicial. Muchos expertos, por tanto, consideran la carta como una encíclica o “carta circular” enviada a un número de iglesias de Asia Menor, con las direcciones a ser indicadas en cada lugar por el portador, Títicos (6:21-22). Otros piensan que Efesios es la carta a la que se refiere Col 4:17 “a los de Laodicea”.
La carta dice que, en el momento de su redacción, Pablo está encarcelado (3:1; 4:1; 6:20). Tradicionalmente esta “Epístola de cautividad” o “Carta de prisión” está fechada, junto con Colosenses, Filipenses, y Filemón, durante un encarcelamiento en Roma, posiblemente en 61-62 A. D., cuando Pablo gozaba para su predicación de cierta libertad limitada (Hch 28:14-31). Algunos expertos creen que la carta se compuso durante un encarcelamiento anterior, quizá en Cesarea del Mar en 58-60 A. D. (Hch 23:33; 27:2). Desde principios del siglo XIX, sin embargo, muchos expertos han considerado que el estilo y vocabulario de la carta (especialmente cuando se la compara con Colosenses), su concepto de Iglesia y otros puntos de doctrina que presenta el escritor, pueden servir como base para mantener que la carta podría no haber estado escrita por Pablo mismo sino más bien por un discípulo posterior que trataba de desarrollar las ideas de Pablo para una nueva generación.
En gran manera, Efesios es la gran carta paulina sobre la Iglesia. Trata de la iglesia universal, cuya cabeza es Cristo mismo (4:15), y cuyo propósito es ser el instrumento para dar a conocer el plan de salvación de Dios por todo el mundo (3:9-10). El objetivo de la Iglesia está anclado en el amor salvador de Dios, manifestado en Jesucristo (2:4-10). El lenguaje es a menudo de alabanza (cfr. 1:3-14) y oración (cfr. 1:15-23; 3:14-19), de liturgia e himno (3:20-21; 5:14).
Después del saludo inicial, la carta comienza por una bendición compleja y extendida (1:3-14), enfatizando la abundancia de la gracia de Dios en el pasado, presente y futuro. Esta gracia, que se encuentra en la soberanía de Cristo, permite a los efesios (muertos antes por sus transgresiones y pecados) vivir una vida nueva en Cristo (ver las siete “unidades de la Iglesia” en 4:4-6). Al vivir las implicaciones de esta nueva humanidad, los cristianos no deben ya vivir como antes. En cambio, ahora vivirán en relaciones de familia de amor y de sacrificio, que les permitan superar cualquier poder espiritual que se oponga al único Dios verdadero.
Las divisiones de la carta a los efesios son:
- Saludo (1:1-14)
- Bendición (1:3-6)
- El plan de salvación del Padre (1:7-14)
- Iluminación del corazón (1:15-23)
- La salvación en Cristo (2:1-10)
- El único pueblo de Dios (2:11-22)
- Pablo como ministro del Evangelio (3:1-13)
- Oración por los destinatarios (3:14-21)
- Unidad y diversidad en el Cuerpo (4:1-16)
- Exhortaciones a una nueva vida (4:17-32)
- Imitar a Dios (5:1-20)
- El hogar cristiano (5:21—6:9)
- Lucha espiritual (6:10-20)
- Instrucción final y conclusión (6:21-24)
Copyright 2019-2026 USCCB, please review our Privacy Policy
