Lecturas diarias de la Leccionario de la Misa https://bible.usccb.org/bible/lecturas Lecturas diarias de la Leccionario de la Misa en Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de setiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Lunes de la XXVII semana del Tiempo ordinario https://bible.usccb.org/es/bible/lecturas/100322.cfm Primera lectura Gal 1, 6-12

Hermanos: Me extraña mucho que tan fácilmente hayan abandonado ustedes a Dios Padre, quien los llamó a vivir en la gracia de Cristo, y que sigan otro Evangelio. No es que exista otro Evangelio; lo que pasa es que hay algunos que los perturban a ustedes, tratando de cambiar el Evangelio de Cristo.

Pero, sépanlo bien: si alguien, yo mismo o un ángel enviado del cielo, les predicara un Evangelio distinto del que les hemos predicado, que sea maldito. Se lo acabo de decir, pero se lo repito: si alguno les predica un Evangelio distinto del que ustedes han recibido, que sea maldito.

¿A quién creen que trato de agradar con lo que acabo de decir? ¿A Dios o a los hombres? ¿Acaso es ésta la manera de congraciarse con los hombres? Si estuviera buscando agradarles a ustedes no sería servidor de Cristo.

Quiero que sepan, hermanos, que el Evangelio predicado por mí no es un invento humano, pues no lo he recibido ni aprendido de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo.

Salmo Responsorial Salmo 110, 1. 2.7-8. 9 y 10c

R. (5b) Alabemos al Señor de todo corazón.
Quiero alabar a Dios, de corazón,
en las reuniones de los justos.
Grandiosas son las obras del Señor
y para todo fiel, dignas de estudio. R.
R. Alabemos al Señor de todo corazón.
Justas y verdaderas son sus obras,
son dignos de confianza sus mandatos,
pues nunca pierdan su valor
y exigen ser fielmente ejecutados. R.
R. Alabemos al Señor de todo corazón.
El redimió a su pueblo
y estableció su alianza para siempre.
Dios es santo y terrible
y su gloria perdura eternamente. R.
R. Alabemos al Señor de todo corazón.

Aclamación antes del Evangelio Jn 13, 34

R. Aleluya, aleluya.
Les doy un mandamiento nuevo, dice el Señor,
que se amen los unos a los otros, como yo los he amado.
R. Aleluya.

Evangelio Lc 10, 25-37

En aquel tiempo, se presentó ante Jesús un doctor de la ley para ponerlo a prueba y le preguntó: “Maestro, ¿qué debo hacer para conseguir la vida eterna?” Jesús le dijo: “¿Qué es lo que está escrito en la ley? ¿Qué lees en ella?” El doctor de la ley contestó: “Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu ser, y a tu prójimo como a ti mismo”. Jesús le dijo: “Has contestado bien; si haces eso, vivirás”.

El doctor de la ley, para justificarse, le preguntó a Jesús: “¿Y quién es mi prójimo?” Jesús le dijo: “Un hombre que bajaba por el camino de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos ladrones, los cuales lo robaron, lo hirieron y lo dejaron medio muerto. Sucedió que por el mismo camino bajaba un sacerdote, el cual lo vio y pasó de largo. De igual modo, un levita que pasó por ahí, lo vio y siguió adelante. Pero un samaritano que iba de viaje, al verlo, se compadeció de él, se le acercó, ungió sus heridas con aceite y vino y se las vendó; luego lo puso sobre su cabalgadura, lo llevó a un mesón y cuidó de él. Al día siguiente sacó dos denarios, se los dio al dueño del mesón y le dijo: ‘Cuida de él y lo que gastes de más, te lo pagaré a mi regreso’.

¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del hombre que fue asaltado por los ladrones?’’ El doctor de la ley le respondió: “El que tuvo compasión de él”. Entonces Jesús le dijo: “Anda y haz tú lo mismo”.

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Lectionary for Mass for Use in the Dioceses of the United States, second typical edition, Copyright © 2001, 1998, 1997, 1986, 1970 Confraternity of Christian Doctrine; Psalm refrain © 1968, 1981, 1997, International Committee on English in the Liturgy, Inc. All rights reserved. Neither this work nor any part of it may be reproduced, distributed, performed or displayed in any medium, including electronic or digital, without permission in writing from the copyright owner.

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Mon, 03 Oct 2022 04:30:00 EDT USCCB https://bible.usccb.org/es/bible/lecturas/100322.cfm
XXVII Domingo ordinario https://bible.usccb.org/es/bible/lecturas/100222.cfm Primera lectura Hab 1, 2-3; 2, 2-4
¿Hasta cuándo, Señor, pediré auxilio,
sin que me escuches,
y denunciaré a gritos la violencia que reina,
sin que vengas a salvarme?
¿Por qué me dejas ver la injusticia
y te quedas mirando la opresión?
Ante mí no hay más que asaltos y violencias,
y surgen rebeliones y desórdenes.

El Señor me respondió y me dijo:
"Escribe la visión que te he manifestado,
ponla clara en tablillas
para que se pueda leer de corrido.
Es todavía una visión de algo lejano,
pero que viene corriendo y no fallará;
si se tarda, espéralo, pues llegará sin falta.
El malvado sucumbirá sin remedio;
el justo, en cambio, vivirá por su fe".

Salmo Responsorial Salmo 94, 1-2. 6-7. 8-9

R. (8) Señor, que no seamos sordos a tu voz.
Vengan, lancemos vivas al Señor,
aclamemos al Dios que nos salva.
Acerquémonos a él, llenos de júbilo,
y démosle gracias.
R. Señor, que no seamos sordos a tu voz.
Vengan, y puestos de rodillas,
adoremos y bendigamos al Señor, que nos hizo,
pues él es nuestro Dios y nosotros, su pueblo;
él es nuestro pastor y nosotros, sus ovejas.
R. Señor, que no seamos sordos a tu voz.
Hagámosle caso al Señor, que nos dice:
"No endurezcan su corazón,
como el día de la rebelión en el desierto,
cuando sus padres dudaron de mí,
aunque habían visto mis obras".
R. Señor, que no seamos sordos a tu voz.

Segunda lectura 2 Tm 1, 6-8. 13-14

Querido hermano: Te recomiendo que reavives el don de Dios que recibiste cuando te impuse las manos. Porque el Señor no nos ha dado un espíritu de temor, sino de fortaleza, de amor y de moderación.

No te avergüences, pues, de dar testimonio de nuestro Señor, ni te avergüences de mí, que estoy preso por su causa. Al contrario, comparte conmigo los sufrimientos por la predicación del Evangelio, sostenido por la fuerza de Dios. Conforma tu predicación a la sólida doctrina que recibiste de mí acerca de la fe y el amor que tienen su fundamento en Cristo Jesús. Guarda este tesoro con la ayuda del Espíritu Santo, que habita en nosotros.

Aclamación antes del Evangelio 1 Pedro 1, 25

R. Aleluya, aleluya.
La palabra de Dios permanece para siempre.
Y ésa es la palabra que se les ha anunciado.
R. Aleluya.

Evangelio Lc 17, 5-10

En aquel tiempo, los apóstoles dijeron al Señor: "Auméntanos la fe". El Señor les contestó: "Si tuvieran fe, aunque fuera tan pequeña como una semilla de mostaza, podrían decir a ese árbol frondoso: 'Arráncate de raíz y plántate en el mar', y los obedecería.

¿Quién de ustedes, si tiene un siervo que labra la tierra o pastorea los rebaños, le dice cuando éste regresa del campo: 'Entra en seguida y ponte a comer'? ¿No le dirá más bien: 'Prepárame de comer y disponte a servirme, para que yo coma y beba; después comerás y beberás tú'? ¿Tendrá acaso que mostrarse agradecido con el siervo, porque éste cumplió con su obligación?

Así también ustedes, cuando hayan cumplido todo lo que se les mandó, digan: 'No somos más que siervos, sólo hemos hecho lo que teníamos que hacer' ".
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Sun, 02 Oct 2022 04:30:00 EDT USCCB https://bible.usccb.org/es/bible/lecturas/100222.cfm
Memoria de Santa Teresa del Niño Jesús, virgen y doctora de la Iglesia https://bible.usccb.org/es/bible/lecturas/100122.cfm
  • Readings for the Memoria de Santa Teresa del Niño Jesús, virgen y doctora de la Iglesia
  • Primera lectura Job 42, 1-3. 5-6. 12-16

    Job le dijo al Señor:
    “Reconozco que lo puedes todo
    y que ninguna cosa es imposible para ti.
    Era yo el que con palabras insensatas
    empañaba la sabiduría de tus designios;
    he hablado de grandezas que no puedo comprender
    y de maravillas que superan mi inteligencia.
    Yo te conocía sólo de oídas,
    pero ahora te han visto ya mis ojos;
    por eso me retracto de mis palabras
    y me arrepiento, echándome polvo y ceniza”.

    El Señor bendijo a Job al final de su vida más que al principio: llegó a poseer catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil burras.

    Tuvo siete hijos y tres hijas; la primera se llamaba Paloma, la segunda Canela y la tercera Azabache. No había en todo el país mujeres más bellas que las hijas de Job. Su padre les asignó una parte de la herencia, al igual que a sus hermanos.

    Y Job vivió hasta los ciento cuarenta años y vio a sus hijos, a sus nietos y a sus bisnietos. Murió anciano y colmado de años.

    Salmo Responsorial Salmo 118, 66. 71. 75. 76. 91. 125. 130

    R. (135a) Enséñame, Señor, tus mandamientos.
    Enséñame a gustar y a comprender tus preceptos,
    pues yo me fío de ellos.
    Sufrir fue provechoso para mí,
    pues aprendí, Señor, tus mandamientos. R.
    R. Enséñame, Señor, tus mandamientos.
    Yo bien sé que son justos tus decretos
    y que tienes razón cuando me afliges.
    Todo subsiste hasta hoy por orden tuya
    y todo está a tu servicio. R.
    R. Enséñame, Señor, tus mandamientos.
    Yo soy tu siervo:
    Instrúyeme y conoceré tus preceptos.
    La explicación de tu palabra
    Da luz y entendimiento a los humildes. R.
    R. Enséñame, Señor, tus mandamientos.

    Aclamación antes del Evangelio Cfr Mt 11, 25

    R. Aleluya, aleluya.
    Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra,
    porque has revelado los misterios del Reino
    a la gente sencilla.
    R. Aleluya.

    Evangelio Lc 10, 17-24

    En aquel tiempo, los setenta y dos discípulos regresaron llenos de alegría y le dijeron a Jesús: “Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre”.

    Él les contestó: “Vi a Satanás caer del cielo como el rayo. A ustedes les he dado poder para aplastar serpientes y escorpiones y para vencer toda la fuerza del enemigo, y nada les podrá hacer daño. Pero no se alegren de que los demonios se les sometan. Alégrense más bien de que sus nombres están escritos en el cielo”.

    En aquella misma hora, Jesús se llenó de júbilo en el Espíritu Santo y exclamó: “¡Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! ¡Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien! Todo me lo ha entregado mi Padre y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar”.

    Volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: “Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven. Porque yo les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, y oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron”.

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    Sat, 01 Oct 2022 04:30:00 EDT USCCB https://bible.usccb.org/es/bible/lecturas/100122.cfm
    San Jerónimo, presbítero y doctor de la Iglesia https://bible.usccb.org/es/bible/lecturas/093022.cfm
  • Readings for the Memoria de San Jerónimo, presbítero y doctor de la Iglesia
  • Primera lectura Job 38, 1. 12-21; 40, 3-5

    El Señor le habló a Job desde el seno de la tormenta y le dijo:
    "¿Acaso alguna vez en tu vida
    le has dado órdenes a la mañana
    o le has señalado su lugar a la aurora,
    para que ciña a la tierra por los bordes
    y sacuda de ella a los malvados;
    para que ponga de relieve sus contornos
    y la tiña de colores como un vestido;
    para que prive a los malvados del amparo de las tinieblas
    y acabe con el poder del hombre criminal?

    ¿Has llegado hasta donde nace el mar
    o te has paseado por el fondo del océano?
    ¿Se te han franqueado las puertas de la muerte
    o has visto los portones del país de los muertos?
    ¿Has calculado la anchura de la tierra?
    Dímelo, si lo sabes.

    ¿Sabes en dónde vive la luz
    y en dónde habitan las tinieblas?
    ¿Podrías conducirlas a su morada
    o enseñarles el camino de su casa?
    Si lo sabes, es que para entonces tú ya habrías nacido
    y el número de tus años sería incontable''.

    Job le respondió al Señor:

    "He hablado a la ligera, ¿qué puedo responder?
    Me taparé la boca con la mano.
    He estado hablando y ya no insistiré más;
    ya no volveré a hablar".

    Salmo Responsorial Salmo 138, 1-3. 7-8. 9-10. 13-14ab

    R. (24b) Condúcenos, Señor, por tu camino.
    Tú me conoces, Señor, profundamente:
    tú conoces cuándo me siento y me levanto,
    desde lejos sabes mis pensamientos,
    tú observas mi camino y mi descanso,
    todas mis sendas te son familiares.
    R. Condúcenos, Señor, por tu camino.
    ¿A dónde iré yo lejos de ti?
    ¿Dónde escaparé de tu mirada?
    Si subo hasta el cielo, allí estás tú;
    si bajo al abismo, allí te encuentras.
    R. Condúcenos, Señor, por tu camino.
    Si voy en alas de la aurora
    o me alejo hasta el extremo de mar,
    también allí tu mano me conduce
    y tu diestra me sostiene.
    R. Condúcenos, Señor, por tu camino.
    Tú formaste mis entrañas,
    me tejiste en el seno materno.
    Te doy gracias por tan grandes maravillas;
    soy un prodigio y tus obras son prodigiosas.
    R. Condúcenos, Señor, por tu camino.

    Aclamación antes del Evangelio Cfr Sal 94, 8

    R. Aleluya, aleluya.
    Hagámosle caso al Señor, que nos dice:
    "No endurezcan su corazón".
    R. Aleluya.

    Evangelio Lc 10, 13-16

    En aquel tiempo, Jesús dijo: "¡Ay de ti, ciudad de Corozaín! ¡Ay de ti, ciudad de Betsaida! Porque si en las ciudades de Tiro y de Sidón se hubieran realizado los prodigios que se han hecho en ustedes, hace mucho tiempo que hubieran hecho penitencia, cubiertas de sayal y de ceniza. Por eso el día del juicio será menos severo para Tiro y Sidón que para ustedes. Y tú, Cafarnaúm, ¿crees que serás encumbrada hasta el cielo? No. Serás precipitada en el abismo".

    Luego, Jesús dijo a sus discípulos: "El que los escucha a ustedes, a mí me escucha; el que los rechaza a ustedes, a mí me rechaza y el que me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado".
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    Lectionary for Mass for Use in the Dioceses of the United States, second typical edition, Copyright © 2001, 1998, 1997, 1986, 1970 Confraternity of Christian Doctrine; Psalm refrain © 1968, 1981, 1997, International Committee on English in the Liturgy, Inc. All rights reserved. Neither this work nor any part of it may be reproduced, distributed, performed or displayed in any medium, including electronic or digital, without permission in writing from the copyright owner.

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    Fri, 30 Sep 2022 04:30:00 EDT USCCB https://bible.usccb.org/es/bible/lecturas/093022.cfm
    Fiesta de los santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael https://bible.usccb.org/es/bible/lecturas/092922.cfm Lectura I Dn 7, 9-10. 13-14

    Yo, Daniel, tuve una visión nocturna:
    Vi que colocaban unos tronos
    y un anciano se sentó.
    Su vestido era blanco como la nieve,
    y sus cabellos, blancos como lana.
    Su trono, llamas de fuego,
    con ruedas encendidas.
    Un río de fuego brotaba delante de él.
    Miles y miles lo servían,
    millones y millones estaban a sus órdenes.
    Comenzó el juicio y se abrieron los libros.

    Yo seguí contemplando en mi visión nocturna
    y vi a alguien semejante a un hijo de hombre,
    que venía entre las nubes del cielo.
    Avanzó hacia el anciano de muchos siglos
    y fue introducido a su presencia.
    Entonces recibió la soberanía, la gloria y el reino.
    Y todos los pueblos y naciones
    de todas las lenguas lo servían.
    Su poder nunca se acabará, porque es un poder eterno,
    y su reino jamás será destruido.

    O bien:
    Apoc 12, 7-12

    En el cielo se trabó una gran batalla: Miguel y sus ángeles pelearon contra el dragón. El dragón y sus ángeles lucharon ferozmente, pero fueron vencidos y arrojados del cielo para siempre. Así, el dragón, que es la antigua serpiente, la que se llama Diablo y Satanás, la que engaña al mundo entero, fue precipitado a la tierra, junto con sus ángeles.

    Entonces yo, Juan, oí en el cielo una voz poderosa, que decía: “Ha sonado la hora de la victoria de nuestro Dios, de su dominio y de su reinado, y del poder de su Mesías, porque ha sido reducido a la impotencia el que de día y de noche acusaba a nuestros hermanos, delante de Dios. Pero ellos lo han vencido por medio de la sangre del Cordero y por el testimonio que dieron, pues su amor a la vida no les impidió aceptar la muerte. Por eso, alégrense los cielos y todos los que en ellos habitan”.

    Salmo Responsorial Del Salmo 137

    R. (1c)  Te cantaremos, Señor, delante de tus ángeles.
    De todo corazón te damos gracias,
    Señor, porque escuchaste nuestros ruegos.
    Te cantaremos delante de tus ángeles, 
    te adoraremos en tu templo. R.
    R. Te cantaremos, Señor, delante de tus ángeles.
    Señor, te damos gracias
    por tu lealtad y por tu amor:
    Siempre que te invocamos nos oíste
    y nos llenaste de valor. R.
    R. Te cantaremos, Señor, delante de tus ángeles.
    Que todos los reyes de la tierra te reconozcan,
    al escuchar tus prodigios. 
    Que alaben tus caminos,
    porque tu gloria es inmensa. R.
    R. Te cantaremos, Señor, delante de tus ángeles.
     

    Aclamación antes del Evangelio Sal 102, 21

    R.    Aleluya, aleluya.
    Que bendigan al Señor todos sus ejércitos,
    servidores fieles que cumplen su voluntad.
    R.    Aleluya.

    Evangelio Jn 1, 47-51

    En aquel tiempo, cuando Jesús vio que Natanael se acercaba, dijo: “Éste es un verdadero israelita en el que no hay doblez”. Natanael le preguntó: “¿De dónde me conoces?” Jesús le respondió: “Antes de que Felipe te llamara, te vi cuando estabas debajo de la higuera”. Respondió Natanael: “Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel”. Jesús le contestó: “Tú crees, porque te he dicho que te vi debajo de la higuera. Mayores cosas has de ver”. Después añadió: “Yo les aseguro que verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre”.
     

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    Lectionary for Mass for Use in the Dioceses of the United States, second typical edition, Copyright © 2001, 1998, 1997, 1986, 1970 Confraternity of Christian Doctrine; Psalm refrain © 1968, 1981, 1997, International Committee on English in the Liturgy, Inc. All rights reserved. Neither this work nor any part of it may be reproduced, distributed, performed or displayed in any medium, including electronic or digital, without permission in writing from the copyright owner.

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    Thu, 29 Sep 2022 04:30:00 EDT USCCB https://bible.usccb.org/es/bible/lecturas/092922.cfm
    Miércoles de la XXVI semana del Tiempo ordinario https://bible.usccb.org/es/bible/lecturas/092822.cfm
  • Readings for the Memoria Opcional de San Wenceslao, mártir
  • Readings for the Memoria Opcional de San Lorenzo Ruiz, mártir, y compañeros, mártires
  • Primera lectura Job 9, 1-12. 14-16

    Job tomó la palabra y les dijo a sus amigos:
    "Sé muy bien que el hombre
    no puede hacer triunfar su causa contra Dios.
    Si el hombre pretendiera entablar pleito con él,
    de mil cargos que Dios le hiciera, no podría rechazar ninguno.
    El corazón de Dios es sabio y su fuerza es inmensa.

    ¿Quién se le ha enfrentado y ha salido triunfante?
    En un instante descuaja las montañas
    y sacude los montes con su cólera;
    él hace retemblar toda la tierra
    y la estremece desde sus cimientos.
    Basta con que dé una orden y el sol se apaga;
    esconde cuando quiere a las estrellas;
    él solo desplegó los cielos
    y camina sobre la superficie del mar.
    El creó todas las constelaciones del cielo:
    la Osa, Orión, las Cabrillas y las que se ven en el sur;
    él hace prodigios incomprensibles, maravillas sin número.

    Cuando pasa junto a mí, no lo veo;
    cuando se aleja de mí, no lo siento.
    Si se apodera de algo, ¿quién se lo impedirá?
    ¿Quién podrá decirle: 'Qué estás haciendo?'

    Si Dios me llama a juicio,
    ¿cómo podría yo rebatir sus acciones?
    Aunque yo tuviera razón, no me quedaría otro remedio
    que implorar su misericordia.
    Si yo lo citara a juicio y él compareciera,
    no creo que atendiera a mis razones".

    Salmo Responsorial Salmo 87, 10bc-11. 12-13. 14-15

    R. (3a) Señor, que llegue hasta ti mi súplica.
    Todo el día te invoco, Señor,
    y tiendo mis manos hacia ti.
    ¿Harás tú maravillas por los muertos?
    ¿Se levantarán las sombras para darte gracias?
    R. Señor, que llegue hasta ti mi súplica.
    ¿Se anuncia en el sepulcro tu lealtad?
    ¿O tu fidelidad en el reino de la muerte?
    ¿Se conocen tus maravillas en las tinieblas?
    ¿O tu justicia en el país del olvido?
    R. Señor, que llegue hasta ti mi súplica.
    Pero yo te pido ayuda, Señor,
    por la mañana irá a tu encuentro mi súplica.
    ¿Por qué, Señor, me rechazas,
    y apartas de mí tu rostro?
    R. Señor, que llegue hasta ti mi súplica.

    Aclamación antes del Evangelio Cfr Flp 3, 8-9

    R. Aleluya, aleluya.
    Todo lo considero una pérdida y lo tengo por basura,
    para ganar a Cristo y vivir unido a él.
    R. Aleluya.

    Evangelio Lc 9, 57-62

    En aquel tiempo, mientras iban de camino Jesús y sus discípulos, alguien le dijo: "Te seguiré a donde quiera que vayas". Jesús le respondió: "Las zorras tienen madrigueras y los pájaros, nidos; pero el Hijo del hombre no tiene en dónde reclinar la cabeza".

    A otro, Jesús le dijo: "Sígueme". Pero él le respondió: "Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre". Jesús le replicó: "Deja que los muertos entierren a sus muertos. Tú ve y anuncia el Reino de Dios".

    Otro le dijo: "Te seguiré, Señor; pero déjame primero despedirme de mi familia". Jesús le contestó: "El que empuña el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios".
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    Lectionary for Mass for Use in the Dioceses of the United States, second typical edition, Copyright © 2001, 1998, 1997, 1986, 1970 Confraternity of Christian Doctrine; Psalm refrain © 1968, 1981, 1997, International Committee on English in the Liturgy, Inc. All rights reserved. Neither this work nor any part of it may be reproduced, distributed, performed or displayed in any medium, including electronic or digital, without permission in writing from the copyright owner.

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    Wed, 28 Sep 2022 04:30:00 EDT USCCB https://bible.usccb.org/es/bible/lecturas/092822.cfm
    Memoria de San Vicente de Paúl, presbítero https://bible.usccb.org/es/bible/lecturas/092722.cfm
  • Readings for the Memoria de San Vicente de Paúl, presbítero
  • Primera lectura Job 3, 1-3. 11-17. 20-23

    Job abrió sus labios
    y maldijo el día de su nacimiento, diciendo:
    "¡Maldito el día en que nací,
    la noche en que se dijo: 'Ha sido concebido un varón'!
    ¿Por qué no morí en el seno de mi madre?
    ¿Por qué no perecí al salir de sus entrañas
    o no fui como un aborto que se entierra,
    una creatura que no llegó a ver la luz?
    ¿Por qué me recibió un regazo
    y unos pechos me amamantaron?

    Ahora dormiría tranquilo y descansaría en paz,
    con los reyes de la tierra, que se construyen mausoleos,
    o con los nobles, que amontonan oro y plata en sus palacios.
    Allí ya no perturban los malvados
    y forzosamente reposan los inquietos.

    ¿Para qué dieron la luz de la vida a un miserable,
    a aquel que la pasa en amargura;
    al que ansía la muerte, que no llega,
    y la busca como un tesoro escondido;
    al que se alegraría ante la tumba
    y gozaría al recibir la sepultura;
    al hombre que no encuentra su camino,
    porque Dios le ha cerrado las salidas?"

    Salmo Responsorial Salmo 87, 2-3. 4-5. 6. 7-8

    R. (3a) Señor, presta oído a mi clamor.
    Señor, Dios mío, de día te pido auxilio,
    de noche grito en tu presencia.
    Que llegue hasta ti mi súplica,
    presta oído a mi clamor.
    R. Señor, presta oído a mi clamor.
    Porque mi alma está llena de desdichas
    y mi vida está al borde del abismo;
    ya me cuentan entre los que bajan a la tumba,
    soy como un inválido.
    R. Señor, presta oído a mi clamor.
    Tengo ya mi lugar entre los muertos,
    Igual que los cadáveres que yacen en las tumbas,
    de los cuales, Señor, ya no te acuerdas,
    porque fueron arrancados de tu mano.
    R. Señor, presta oído a mi clamor.
    Me has colocado en el fondo de la tumba,
    en las tinieblas del abismo.
    Tú cólera pesa sobre mí,
    y estrellas contra mí todas tus olas.
    R. Señor, presta oído a mi clamor.

    Aclamación antes del Evangelio Cfr Mc 10, 45

    R. Aleluya, aleluya.
    Jesucristo vino a servir
    y a dar su vida por la salvación de todos.
    R. Aleluya.

    Evangelio Lc 9, 51-56

    Cuando ya se acercaba el tiempo en que tenía que salir de este mundo, Jesús tomó la firme determinación de emprender el viaje a Jerusalén. Envió mensajeros por delante y ellos fueron a una aldea de Samaria para conseguirle alojamiento; pero los samaritanos no quisieron recibirlo, porque supieron que iba a Jerusalén. Ante esta negativa, sus discípulos Santiago y Juan le dijeron: "Señor, ¿quieres que hagamos bajar fuego del cielo para que acabe con ellos?"

    Pero Jesús se volvió hacia ellos y los reprendió. Después se fueron a otra aldea.
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    Lectionary for Mass for Use in the Dioceses of the United States, second typical edition, Copyright © 2001, 1998, 1997, 1986, 1970 Confraternity of Christian Doctrine; Psalm refrain © 1968, 1981, 1997, International Committee on English in the Liturgy, Inc. All rights reserved. Neither this work nor any part of it may be reproduced, distributed, performed or displayed in any medium, including electronic or digital, without permission in writing from the copyright owner.

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    Tue, 27 Sep 2022 04:30:00 EDT USCCB https://bible.usccb.org/es/bible/lecturas/092722.cfm
    Lunes de la XXVI semana del Tiempo ordinario https://bible.usccb.org/es/bible/lecturas/092622.cfm
  • Readings for the Memoria Opcional de Santos Cosme y Damián, mártires
  • Primera lectura Job 1, 6-22

    Un día fueron los ángeles a presentarse ante el Señor y entre ellos llegó también Satanás. El Señor le preguntó: “¿De dónde vienes?” El respondió: “De dar una vuelta por la tierra”.

    El Señor le dijo: “¿Te fijaste en mi siervo Job? No hay nadie como él en la tierra; es un hombre íntegro y recto, que teme a Dios y se aparta del mal”.

    Satanás le respondió: “¿Y crees tú que su temor a Dios es desinteresado? ¿Acaso no has construido tú mismo una cerca protectora alrededor de él, de su familia y de todos sus bienes? Has bendecido el trabajo de sus manos y sus rebaños se han multiplicado por todo el país. Pero hazle sentir un poco el peso de tu mano, daña sus posesiones y verás cómo te maldice en tu propia cara”. El Señor le dijo: “Haz lo que quieras con sus cosas, pero a él no lo toques”. Y Satanás se retiró de la presencia del Señor.

    Un día en que los hijos e hijas de Job estaban comiendo en casa del hermano mayor, llegó un mensajero a la casa de Job y le dijo: “Tus bueyes estaban arando y tus burras pastando en el mismo lugar, cuando cayeron sobre ellos unos bandidos, apuñalaron a los criados y se llevaron el ganado. Sólo yo pude escapar para contártelo”.

    No había acabado de hablar, cuando llegó otro criado y le dijo: “Cayó un rayo y quemó y consumió tus ovejas y a tus pastores. Sólo yo pude escapar para contártelo”.

    No había acabado de hablar, cuando llegó otro y le dijo: “Una banda de sabeos, divididos en tres grupos, se lanzaron sobre los camellos y se los llevaron y apuñalaron a los criados. Sólo yo pude escapar para contártelo”.

    No había acabado de hablar, cuando llegó otro y le dijo: “Estaban tus hijos e hijas comiendo en casa de su hermano mayor, cuando un fuerte viento vino del desierto y embistió por los cuatro costados la casa, que se derrumbó y los mató. Sólo yo pude escapar para contártelo”.

    Entonces Job se levantó y rasgó sus vestiduras. Luego se rapó la cabeza, se postró por tierra en oración y dijo:

    “Desnudo salí del vientre de mi madre
    y desnudo volveré allá.
    El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó;
    esa fue su voluntad:
    ¡Bendito sea el nombre del Señor!”

    A pesar de todo lo que le sucedió, Job no pecó ni profirió ninguna insolencia contra Dios.

    Salmo Responsorial Salmo 16, 1. 2-3. 6-7. 8b y 15

    R. (6b) Señor, escucha nuestra súplica.
    Señor, hazme justicia
    y a mi clamor atiende;
    presta oído a mi súplica,
    pues mis labios no mienten. R.
    R. Señor, escucha nuestra súplica.
    Júzgame tú, Señor,
    pues tus ojos miren al que es honrado.
    Examina mi corazón, revísalo de noche,
    Pruébame a fuego y no hallarás malicia en mí. R.
    R. Señor, escucha nuestra súplica.
    A ti mi voz elevo, pues sé que me respondes.
    Atiéndeme, Dios mío, y escucha mis palabras;
    muéstrame los prodigios de tu misericordia,
    pues a quien acude a ti, de sus contrarios salvas. R.
    R. Señor, escucha nuestra súplica.

    Aclamación antes del Evangelio Cfr Mc 10, 45

    R. Aleluya, aleluya.
    Jesucristo vino a servir
    y a dar la vida por la salvación de todos.
    R. Aleluya.

    Evangelio Lc 9, 46-50

    Un día, surgió entre los discípulos una discusión sobre quién era el más grande de ellos. Dándose cuenta Jesús de lo que estaban discutiendo, tomó a un niño, lo puso junto a sí y les dijo: “El que reciba a este niño en mi nombre, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe también al que me ha enviado. En realidad el más pequeño entre todos ustedes, ése es el más grande”.

    Entonces, Juan le dijo: “Maestro, vimos a uno que estaba expulsando a los demonios en tu nombre; pero se lo prohibimos, porque no anda con nosotros”. Pero Jesús respondió: “No se lo prohiban, pues el que no está contra ustedes, está en favor de ustedes”.

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    Mon, 26 Sep 2022 04:30:00 EDT USCCB https://bible.usccb.org/es/bible/lecturas/092622.cfm
    XXVI Domingo Ordinario https://bible.usccb.org/es/bible/lecturas/092522.cfm Primera lectura Am 6, 1. 4-7
    Esto dice el Señor todopoderoso:
    "¡Ay de ustedes, los que se sienten seguros en Sión
    y los que ponen su confianza
    en el monte sagrado de Samaria!
    Se reclinan sobre divanes adornados con marfil,
    se recuestan sobre almohadones
    para comer los corderos del rebaño y las terneras en engorda.
    Canturrean al son del arpa,
    creyendo cantar como David.
    Se atiborran de vino,
    se ponen los perfumes más costosos,
    pero no se preocupan por las desgracias de sus hermanos.

    Por eso irán al destierro a la cabeza de los cautivos
    y se acabará la orgía de los disolutos".

    Salmo Responsorial Salmo 145, 7. 8-9a. 9bc-10

    R. (1b) Alabemos al Señor, que viene a salvarnos.
    El Señor siempre es fiel a su palabra,
    y es quien hace justicia al oprimido;
    él proporciona pan a los hambrientos
    y libera al cautivo.
    R. Alabemos al Señor, que viene a salvarnos.
    Abre el Señor los ojos de los ciegos
    y alivia al agobiado.
    Ama el Señor al hombre justo
    y toma al forastero a su cuidado.
    R. Alabemos al Señor, que viene a salvarnos.
    A la viuda y al huérfano sustenta
    y trastorna los planes del inicuo.
    Reina el Señor eternamente,
    reina tu Dios, oh Sión, reina por siglos. 
    R. Alabemos al Señor, que viene a salvarnos.

    Segunda lectura 1 Tm 6, 11-16

    Hermano: Tú, como hombre de Dios, lleva una vida de rectitud, piedad, fe, amor, paciencia y mansedumbre. Lucha en el noble combate de la fe, conquista la vida eterna a la que has sido llamado y de la que hiciste tan admirable profesión ante numerosos testigos.

    Ahora, en presencia de Dios, que da vida a todas las cosas, y de Cristo Jesús, que dio tan admirable testimonio ante Poncio Pilato, te ordeno que cumplas fiel e irreprochablemente, todo lo mandado, hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo, la cual dará a conocer a su debido tiempo Dios, el bienaventurado y único soberano, rey de los reyes y Señor de los señores, el único que posee la inmortalidad, el que habita en una luz inaccesible y a quien ningún hombre ha visto ni puede ver. A él todo honor y poder para siempre.

    Aclamación antes del Evangelio 2 Cor 8, 9

    R. Aleluya, aleluya.
    Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre,
    para enriquecernos con su pobreza.
    R. Aleluya.

    Evangelio Lc 16, 19-31

    En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: "Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y telas finas y banqueteaba espléndidamente cada día. Y un mendigo, llamado Lázaro, yacía a la entrada de su casa, cubierto de llagas y ansiando llenarse con las sobras que caían de la mesa del rico. Y hasta los perros se acercaban a lamerle las llagas.

    Sucedió, pues, que murió el mendigo y los ángeles lo llevaron al seno de Abraham. Murió también el rico y lo enterraron. Estaba éste en el lugar de castigo, en medio de tormentos, cuando levantó los ojos y vio a lo lejos a Abraham y a Lázaro junto a él.

    Entonces gritó: 'Padre Abraham, ten piedad de mí. Manda a Lázaro que moje en agua la punta de su dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas'. Pero Abraham le contestó: 'Hijo, recuerda que en tu vida recibiste bienes y Lázaro, en cambio, males. Por eso él goza ahora de consuelo, mientras que tú sufres tormentos. Además, entre ustedes y nosotros se abre un abismo inmenso, que nadie puede cruzar, ni hacia allá ni hacia acá'.

    El rico insistió: 'Te ruego, entonces, padre Abraham, que mandes a Lázaro a mi casa, pues me quedan allá cinco hermanos, para que les advierta y no acaben también ellos en este lugar de tormentos'. Abraham le dijo: 'Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen'. Pero el rico replicó: 'No, padre Abraham. Si un muerto va a decírselo, entonces sí se arrepentirán'. Abraham repuso: 'Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso, ni aunque resucite un muerto'".
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    Sun, 25 Sep 2022 04:30:00 EDT USCCB https://bible.usccb.org/es/bible/lecturas/092522.cfm
    Sábado de la XXV semana del Tiempo ordinario https://bible.usccb.org/es/bible/lecturas/092422.cfm Primera lectura Eclesiastés (Cohélet) 11, 9–12, 8

    Alégrate, joven, durante tu juventud,
    disfruta de corazón tus años jóvenes.
    Sigue el camino que te indique el corazón
    y lo que deleita a tus ojos.
    Pero no olvides que de todo ello Dios te pedirá cuentas.
    Aleja de tu corazón la tristeza
    y de tu cuerpo el sufrimiento;
    pero recuerda que los placeres de la juventud
    son cosas que se acaban.

    Acuérdate de tu Creador en tus años jóvenes,
    antes de que vengan los días amargos
    y se te echen encima los años en que dirás:
    “No hallo gusto en nada”.
    Antes de que se nuble la luz del sol,
    la luna y las estrellas,
    y retornen las nubes tras la lluvia.

    Cuando tiemblen los guardias de la casa
    y se dobleguen losd valientes.
    Cuando las que muelen sean pocas y dejen de trabajar
    y las que miran por las ventanas se queden ciegas.
    Cuando las puertas de la calle se cierren
    y se apague el ruido del molino.
    Cuando enmudezca el canto de las aves
    y cesen todas las canciones.
    Cuando den miedo las alturas
    y los peligros del camino.

    Cuando florezca el almendro
    y se arrastre la langosta
    y no dé gusto la alcaparra,
    porque el hombre se va a su eterna morada
    y circulan por la calle los dolientes.

    Antes de que se rompa el cordón de plata,
    antes de que se quiebre la lámpara de oro,
    antes de que se haga añicos el cántaro junto a la fuente,
    antes de que se caiga la polea dentro del pozo,
    antes de que el polvo vuelva a la tierra, a lo que era,
    y el espíritu vuelva a Dios, que es quien lo ha dado.

    Todas las cosas, absolutamente todas,
    dice Cohélet, son vana ilusión.

    Salmo Responsorial Salmo 89, 3-4. 5-6. 12-13. 14 y 17

    R. (1) Tu eres, Señor, nuestro refugio.
    Tú, Señor, haces volver al polvo a los humanos,
    diciendo a los mortales que retornen.
    Mil años son para ti como un dia
    que ya pasó; como una breve noche R.
    R Tu eres, Señor, nuestro refugio.
    Nuestra vida es tan breve como un sueño;
    semejante a la hierba,
    que despunta y florece en la mañana
    y por la tarde se marchita y se seca. R.
    R. Tu eres, Señor, nuestro refugio.
    Enséñanos a ver lo que es la vida
    y seremos sensatos.
    ¿Hasta cuándo, Señor, vas a tener
    compasión de tus siervos? ¿Hasta cuándo? R.
    R. Tu eres, Señor, nuestro refugio.
    Llénanos de tu amor por la mañana
    y júbilo será la vida toda.
    Que el Señor bondadoso nos ayude
    y dé prosperidad a nuestras obras. R.
    R. Tu eres, Señor, nuestro refugio.

    Aclamación antes del Evangelio Cfr 2 Tim 1, 10

    R. Aleluya, aleluya.
    Jesucristo, nuestro salvador, ha vencido la muerte
    y ha hecho resplandecer la vida por medio del Evangelio.
    R. Aleluya.

    Evangelio Lc 9, 43-45

    En aquel tiempo, como todos comentaban, admirados, los prodigios que Jesús hacía, éste dijo a sus discípulos: “Presten mucha atención a lo que les voy a decir: El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres”.

    Pero ellos no entendieron estas palabras, pues un velo les ocultaba su sentido y se las volvía incomprensibles. Y tenían miedo de preguntarle acerca de este asunto.

     

     

    Para las lecturas de la Memoria opcional de Santos Cosme y Damián, por favor vaya aquí.

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    Sat, 24 Sep 2022 04:30:00 EDT USCCB https://bible.usccb.org/es/bible/lecturas/092422.cfm