2 Timoteo

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Segunda Carta a Timoteo

La autenticidad y fecha de esta carta, considerada como una de las epístolas pastorales, así como la información sobre Timoteo, el colaborador de Pablo, se comentan en la introducción a la primera carta a Timoteo. Suponiendo que Pablo escribiera la segunda a Timoteo, esta carta podría ser la última de las tres cartas pastorales. Los expertos que aseguran que las pastorales son producto de los discípulos de Pablo o de una escuela paulina se inclinan a considerar la segunda a Timoteo como la primera escrita y la que más probablemente tenga fragmentos del propio Pablo.

La segunda a Timoteo es un ejemplo de literatura “testamentaria”, es decir, escrita en la forma de las últimas palabras de sabiduría o el último saludo de un miembro querido de la familia que está partiendo de esta vida, de manera similar a las últimas palabras del patriarca Jacob a sus hijos en Gn 49, o de Pablo a los ancianos de Éfeso, que se registran en Hch 20. De la misma manera en que lo hace la mayor parte de la literatura testamentaria, la segunda a Timoteo llama a sus lectores, frente a la creciente oposición, a permanecer firmes en la verdad que han recibido.

El tono de la carta es mucho más íntimo que el de la primera a Timoteo. Pablo, sufriendo “hasta el punto de ser encadenado como un criminal” (2:9), le escribe a Timoteo, posiblemente desde Roma. Abandonado por muchos creyentes que vieron sus sufrimientos como fuente de vergüenza, Pablo cree que ha llegado el tiempo de su marcha. Por tanto, pide a Timoteo, en términos vivos, que continúe su mensaje y ministerio. Los falsos maestros, un signo de que han llegado los últimos días, se han convertido en una gangrena dentro del cuerpo de la Iglesia (2:17). A la partida del apóstol, Timoteo debe estar preparado para proteger el evangelio y sufrir por él, como lo ha hecho Pablo.

Después de expresar su gratitud a Timoteo, Pablo le exhorta a avivar la llama del don que recibió por la imposición de las manos de Pablo. Como heraldo, apóstol, y maestro de Cristo Jesús, Pablo exhorta a Timoteo a ser fuerte en la gracia que es la doctrina de Cristo y a ser modelo del evangelio como soldado, atleta y sembrador. Aunque el propio Pablo esté encadenado, el evangelio no lo está, y el apóstol le recuerda a Timoteo los “dichos confiables” que resumen las verdades fundamentales de la fe. Algunos falsos maestros se han metido en “debates falsos e ignorantes” que han cultivado disputas que ahora es necesario resolver (2:23). Pablo repasa la maldad de estos maestros ampliamente, recordando a Timoteo que tendrá que ser firme frente a la oposición. Esta fidelidad es aún más importante cuando Pablo describe solemnemente su marcha y hace una serie de peticiones a su íntimo amigo y discípulo.


Las divisiones de la segunda carta a Timoteo son las siguientes:

  • Saludo (1:1-2)
  • Acción de gracias (1:3-5)
  • Exhortación a Timoteo (1:6-14)
  • La situación de Pablo (1:15-18)
  • Más exhortaciones a Timoteo (2:1-26)
  • El peligro de los últimos días (3:1-9)
  • Exhortación final a Timoteo (3:10-17)
  • Encargo solemne (4:1-5)
  • La victoria de Pablo (4:6-8)
  • Peticiones personales y saludo final (4:9-22)

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