Lecturas de Hoy

Memoria Opcional de San Enrique

Lectionary: 598

Común de santos

Primera Lectura

Miqueas 6, 6-8

¿Qué cosa digna le ofreceré al Señor,
postrado ante el Dios del cielo?
¿Le ofreceré en holocausto becerros de un año?
¿Aceptará el Señor un millar de carneros
o diez mil ríos de aceite?
¿En expiación por mis culpas le ofreceré a mi primogénito,
al fruto de mis entrañas, por mi pecado?

Hombre, ya te he explicado lo que es bueno,
lo que el Señor desea de ti:
que practiques la justicia y ames la lealtad
y que seas humilde con tu Dios.

Salmo Responsorial

Del Salmo 1

R. Dichoso quien ama la ley de Dios.
O bien: 
R. Dichoso quien confía en el Señor.
O bien: 
R. Los justos florecerán como las palmas en los atrios de la casa del Señor.
Dichoso aquel que no se guía 
por mundanos criterios, 
que no anda en malos pasos
ni se burla del bueno;
que ama la ley de Dios
y se goza en cumplir sus mandamientos. 
R. Dichoso quien ama la ley de Dios.
O bien: 
R. Dichoso quien confía en el Señor.
O bien: 
R. Los justos florecerán como las palmas en los atrios de la casa del Señor.
Es como un árbol plantado junto al río,
que da fruto a su tiempo
y nunca se marchita.
En todo tendrá éxito. 
R. Dichoso quien ama la ley de Dios.
O bien: 
R. Dichoso quien confía en el Señor.
O bien: 
R. Los justos florecerán como las palmas en los atrios de la casa del Señor.
En cambio los malvados
serán como la paja barrida por el viento. 
Porque el Señor protege el camino del justo
y al malo sus caminos acaban por perderlo. 
R. Dichoso quien ama la ley de Dios.
O bien: 
R. Dichoso quien confía en el Señor.
O bien: 
R. Los justos florecerán como las palmas en los atrios de la casa del Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Juan 14, 23

R. Aleluya, aleluya.
El que me ama cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará
y haremos en él nuestra morada, dice el Señor.
R. Aleluya.

Evangelio

Mateo 7, 21-27

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ""No todo el que me diga: '¡Señor, Señor!', entrará en el Reino de los cielos, sino el que cumpla la voluntad de mi Padre, que está en los cielos. Aquel día muchos me dirán: '¡Señor, Señor!, ¿no hemos hablado y arrojado demonios en tu nombre y no hemos hecho, en tu nombre, muchos milagros?' Entonces yo les diré en su cara: 'Nunca los he conocido. Aléjense de mí, ustedes, los que han hecho el mal'.

El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica, se parece a un hombre prudente, que edificó su casa sobre roca. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos y dieron contra aquella casa; pero no se cayó, porque estaba construida sobre roca.

El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica, se parece a un hombre imprudente, que edificó su casa sobre arena. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos, dieron contra aquella casa y la arrasaron completamente"".

Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.