Daily Readings

Memoria de los Primeros Santos Mártires de la Iglesia Romana

Lectionary: 592

Común de mártires

Primera lectura

Rom 8, 31-39
Hermanos: Si Dios está a nuestro favor, ¿quién estará en contra nuestra? El que no nos escatimó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no va a estar dispuesto a dárnoslo todo, junto con su Hijo? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? Si Dios mismo es quien los perdona, ¿quién será el que los condene? ¿Acaso Jesucristo, que murió, resucitó y está a la derecha de Dios para interceder por nosotros?

¿Qué cosa podrá apartarnos del amor con que nos ama Cristo? ¿Las tribulaciones? ¿Las angustias? ¿La persecución? ¿El hambre? ¿La desnudez? ¿El peligro? ¿La espada?

Como dice la Escritura: Por tu causa estamos expuestos a la muerte todo el día; nos tratan como ovejas llevadas al matadero.

Ciertamente de todo esto salimos más que victoriosos, gracias a aquel que nos ha amado; pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni el presente ni el futuro, ni los poderes de este mundo, ni lo alto ni lo bajo, ni creatura alguna podrá apartarnos del amor que nos ha manifestado Dios en Cristo Jesús.

Salmo Responsorial

Del Salmo 123
R. Nuestra alma se salvó como un ave de la trampa del cazador.
De no estar el Señor de nuestra parte
cuando nos perseguían
nos habrían ahí tragado vivos:
contra nosotros tanto ardía su ira.
R. Nuestra alma se salvó como un ave de la trampa del cazador.
Las aguas nos habrían arrollado,
nos habría el torrente sumergido;
tragado nos habría
el turbulento rio.
R. Nuestra alma se salvó como un ave de la trampa del cazador.
Las redes se rompieron
y escapamos de ellas.
Nuestra ayuda nos viene del Señor
que hizo el cielo y la tierra.
R. Nuestra alma se salvó como un ave de la trampa del cazador.

Aclamación antes del Evangelio

Mt 5, 10
R. Aleluya, aleluya.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia,
porque de ellos es el Reino de los cielos, dice el Señor.
R. Aleluya.

Evangelio

Mt 24, 4-13
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ""Tengan cuidado de que nadie los engañe, porque muchos usurparán mi nombre, diciendo: 'Yo soy el Mesías', y engañarán a mucha gente. No se alarmen cuando oigan hablar de guerras y de rumores de guerras; todo eso tiene que suceder, pero todavía no será el fin. Porque se levantará en armas una nación contra otra y un reino contra otro. En muchas partes habrá hambre y terremotos. Y esto no es más que el comienzo de los grandes dolores.

Entonces ustedes serán entregados al sufrimiento y a la muerte; por mi causa los odiará todo el mundo. En aquellos días, muchos desertarán, se traicionarán y odiarán unos a otros. Surgirán muchos falsos profetas, que engañarán a mucha gente. Y crecerá tanto la maldad, que en muchos el amor se apagará; pero el que permanezca firme hasta el final, ése se salvará"".

 

Los textos de la Sagrada Escritura utilizados en esta obra han sido tomados de los Leccionarios I, II y III, propiedad de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de la Conferencia Episcopal Mexicana, copyright © 1987, quinta edición de septiembre de 2004. Utilizados con permiso. Todos los derechos reservados. Debido a cuestiones de permisos de impresión, los Salmos Responsoriales que se incluyen aquí son los del Leccionario que se utiliza en México. Su parroquia podría usar un texto diferente.